25/2/17

Como identificar los ataques de pánico [25-2-17]


Como identificar los ataques de pánico

Los ataques de pánico deben ir acompañados de una terapia como contención de la ansiedad, la psicóloga Vanessa Narváez Peralta nos explica como suceden y porqué aparecen.

Los ataques de pánico son episodios bruscos de miedo intenso acompañado de algunos de los siguientes síntomas: palpitaciones, sudor, temblores o sacudidas musculares, sensación de asfixia, dolor o molestia en el pecho, náuseas o malestar abdominal, sensación de mareo o pérdida de consciencia, sensación de irrealidad del entorno o del propio yo, miedo a perder el control o a volverse loco, miedo a morir, sensación de adormecimiento o cosquilleo en las extremidades y ráfagas de frío o calor.

Esta ansiedad suele llegar a su punto máximo una vez transcurridos aproximadamente diez minutos desde el inicio del ataque; después de este momento la angustia disminuye de forma gradual hasta que se vuelve a un estado de normalidad. Se calcula que casi un cinco por ciento de la población sufre ataques de pánico recurrentes, dato que hace que el correcto diagnóstico y tratamiento de este desagradable desorden sean de vital importancia.

Una de las preguntas que suelen formularse las personas que sufren ataques de pánico es: ¿por qué me ocurre esto? Esta cuestión es debida principalmente a que, contrariamente a lo que podríamos llegar a pensar, es muy habitual que el primer ataque tenga lugar en situaciones en que no sería esperable un alto grado de ansiedad (mientras uno está en casa mirando la televisión, por ejemplo).

Varios estudios han intentado responder esta pregunta, hallando que algunas veces existe cierta predisposición genética que explicaría en parte el inicio de los síntomas. Sin embargo, estos mismos estudios han hallado que el curso que sigan los ataques (si se repiten o no, y con qué frecuencia) depende en gran medida de cómo gestione la persona y su entorno el problema.

Es en este sentido en el que resulta crucial comprender cómo funciona este desorden, ya que esto nos permitirá hacer todo lo que esté en nuestra mano para que un episodio aislado no se acabe convirtiendo en múltiples ataques que afecten de forma importante al desarrollo de nuestra vida cotidiana.

Si bien el primer ataque suele ser inesperado, los siguientes acostumbran a estar facilitados por una serie de actitudes y cambios de hábitos que adopta la persona por miedo a que los síntomas se repitan. Estas actitudes, paradójicamente, suelen provocar un efecto contrario al pretendido.

Puesto que el ataque de angustia constituye una experiencia extremadamente desagradable, nuestro cerebro grava las características de la situación en la tuvo lugar. Esta especie de memoria biológica es un mecanismo adaptativo muy antiguo que ha posibilitado durante muchos años la supervivencia de nuestra especie, impidiéndonos olvidar cuales son las situaciones peligrosas, con el fin de evitar acercarnos de nuevo a ellas.

Sin embargo, en lo que a ataques de pánico se refiere, este valioso recurso nos juega malas pasadas. Decimos esto porque tras el primer ataque, se establece una fuerte asociación entre los síntomas de angustia que tuvieron lugar durante el episodio, y las características de la situación. Esta conexión involuntaria suele hacer que sintamos una gran ansiedad ante contextos parecidos a los que nos rodeaban en el momento del episodio.

Otra consecuencia muy frecuente de estas asociaciones es que se sienta mucho miedo ante signos físicos parecidos a los generados por la ansiedad: así uno puede, por ejemplo, asustarse cuando su corazón late acelerado tras hacer ejercicio físico, ya que esto recuerda a la taquicardia presente durante el ataque.

Este tipo de aprendizajes complican extremadamente el cuadro, ya que acaban por afectar no sólo a las situaciones anteriormente citadas, sino también a otras que se perciban como parecidas a las primeras.

Es importante tener en cuenta que lo que realmente determina el agravamiento del cuadro es la manera en que la mayoría de personas suelen afrontar estos miedos condicionados: la evitación. Ésta consiste en dejar de hacer aquellas actividades que uno hacía antes de la aparición de los síntomas por miedo a que éstas desencadenen nuevos ataques.

Es muy habitual que tras el primer episodio las personas cambien sus costumbres, evitando por ejemplo quedarse solos o acudir a sitios en los que resultaría embarazoso o difícil conseguir ayuda en caso de que un nuevo ataque tuviera lugar. Cuando esta evitación se vuelve excesiva y va acompañada de un intenso temor a sufrir otros episodios, decimos que una agorafobia se ha superpuesto al desorden por ataques de pánico.

Cuando se dan estos casos suele ser necesario solicitar ayuda profesional, ya que si no, es habitual que los miedos de las personas aumenten, de manera que cada vez se eviten más y más situaciones. El alejarse de las situaciones temidas impide experimentar la inofensividad de las mismas, de manera que se alimenta la falsa creencia de que determinados contextos o actividades son realmente peligrosos.

A estos pensamientos suelen añadirse los referentes al peligro para salud de los síntomas de angustia: muchas personas piensan erróneamente que la intensa ansiedad que sufren durante los ataques les puede provocar un ataque al corazón, la muerte o un estado permanente de locura. Estas cogniciones catastróficas no hacen más que hacer que la ansiedad del ataque aumente aún más y tarde más en desaparecer, acentuando así el sufrimiento.

Si alguna vez has tenido un ataque de angustia o conoces a alguien que lo haya sufrido, debes saber que - aunque se hacen eternos para quien los sufre- éstos suelen ser de corta duración (entre diez y cuarenta minutos). Es importante tener esto en cuenta, ya que en contra de lo que podríamos pensar, la ansiedad siempre acaba disminuyendo y no provoca secuelas como ataques cardiacos o locura.

Una manera importantísima de romper o ni siquiera iniciar el círculo vicioso antes expuesto, es que no sucumbas ante el impulso de evitar o cambiar tus costumbres tras el primer ataque. Si logras esto, podrás darte la oportunidad de comprobar que las situaciones que te lo parecen no son realmente peligrosas, y que el principal causante de los ataques de pánico recurrentes es precisamente el miedo a tener otros ataques.

Es también muy importante que detectes e intentes controlar tus ideas irracionales sobre la peligrosidad de los síntomas de ansiedad exponiéndote a ellos en vez de evitarlos, observando así como es totalmente normal que a uno se le acelere un poco el corazón o la respiración de vez en cuando, y que esto no tiene en absoluto consecuencias negativas.

Si ves que al principio te resulta muy complicado seguir estas pautas en solitario, no dudes en pedir ayuda a un profesional de la salud mental debidamente cualificado, y él te aplicará una terapia coherente y eficaz en la línea de lo anteriormente expuesto. En los casos más graves (que no son la mayoría) puede ser necesario el uso inicial de fármacos ansiolíticos (reductores de la ansiedad).

Sin embargo, debes tener en cuenta que éstos ataques deben ir siempre acompañados de un trabajo terapéutico, ya que constituyen una buena opción de contención de la ansiedad al principio, pero a la larga no se curan por si solos y comportan además desagradables efectos secundarios.

22/2/17

Cinco señales que te dicen que probablemente tienes depresión

Cinco señales que te dicen que probablemente tienes depresión

El cuerpo humano suele exteriorizar los síntomas de la depresión. Para descartar cualquier tipo de enfermedad es mejor acudir a un médico.

elsalvador.com

Tu cuerpo suele enviarte señales para avisar que algo anda mal. Entre las muchas enfermedades que puedes padecer se encuentra la depresión.

La depresión es un desequilibrio químico, que está acompañado de síntomas psicológicos fáciles de identificar y de síntomas físicos.

Las siguientes cinco sensaciones físicas son algunas señales de que probablemente estas siendo afectado por una depresión.

1. Dolores


Si te duele la espalda, los músculos y tienes brotes de dolor en otras partes del cuerpo sin que puedas explicar a qué se deben, puede que se deba a que tu estado de ánimo no anda muy bien. Las molestias y los dolores persistentes que son difíciles de explicar o que no tienes idea de por qué te pasan, puede ser un aviso que estás pasando depresión.

2. Cambios de peso

Si de pronto pierdes o aumentas de peso, es porque las hormonas están afectando tu apetito. Los estados de ánimo tienen un papel muy importante al momento de comer, ya que aumentan significativamente el apetito o lo disminuyen.

3. Problemas del sueño

Cuando sientes que te es difícil conciliar el sueño, experimentas fatiga, falta de energía y no puedes concentrarte, probablemente es porque tu estado de ánimo no es el mejor y también son síntomas comunes de la depresión.

4. Problemas en la piel


La depresión está ligada con el cortisol, la hormona del estrés, que a su vez puede causar grandes problemas en la piel. A causa de ello pueden existir problemas de la piel como eczema, psoriasis y acné.

5. Dolor de cabeza intensos

Las migrañas son síntomas de la depresión, puede tratarse de algo muy serio sobre todo si nunca te habías sentido igual. Para descartar algo peligroso debes acudir al médico.

17/2/17

Síndrome de Peter Pan [17-2-17]

 
Síndrome de Peter Pan

Son adultos sólo en apariencia porque su actitud continúa siendo la de alocados niños y adolescentes que no se responsabilizan de sus actos. Las personas que padecen el síndrome de Peter Pan o de Inmadurez Emocional son incapaces de crecer, y su alegría y seguridad suelen ser una máscara que esconde su inseguridad y temor a no ser queridos. Aunque difícil de solucionar porque es un problema que no reconoce quien padece el trastorno, puede superarse con terapia psicológica y ayuda de sus parejas o familiares.


Incapaces de crecer

Hijos que nunca creen apropiado marcharse de casa, cuarentones con una vida social típica de un adolescente, amistades y grupos de salida mucho más jóvenes… Se trata de personas que, a pesar de haber alcanzado la edad adulta, son inmaduros emocionales y no quieren o son incapaces de crecer y afrontar las responsabilidades que conlleva la vida adulta. Son personas que padecen el denominado síndrome de Peter Pan, un nombre que se basa en el conocido personaje de la literatura infantil creado por el escocés James Matews Barrie en el año 1904. La primera vez que se utilizó el nombre de Peter Pan, haciendo alusión a un problema emocional fue en el año 1966, cuando el psiquiatra Eric Berne se refirió con este nombre al niño que todo adulto lleva dentro y que está centrado sólo en satisfacer sus propias demandas y necesidades. Casi veinte años más tarde, en 1983, el psicólogo Dan Kiley escribió en un libro en qué consistía el que ya denominaba como “síndrome de Peter Pan”. El psicólogo lo aplicaba, tal y como se continúa haciendo en la actualidad, para definir a los adultos que no quieren o se sienten incapaces de crecer. Un año después utilizó el término de “Síndrome de Wendy” para describir a quienes actúan como padre o madre con su pareja o con la gente más próxima, liberándoles de la asunción de responsabilidades.


La infancia es una etapa de felicidad, en la que no se tiene conciencia de la existencia de problemas, ya que otros (padres, maestros, abuelos…) los solucionan por ellos. Hacia el final de la adolescencia, sin embargo, se produce un cambio de mentalidad y una toma de conciencia sobre las responsabilidades que hay que tomar. Cada persona empieza a orientar su vida hacia una determinada dirección, aunque algunos individuos se niegan a superar esta etapa y se resisten a crecer y afrontar responsabilidades de la vida adulta. Según indica la psicóloga María Rodríguez, del Centro psicológico de Estudio y Terapia del Comportamiento de San Sebastián, las personas que padecen este trastorno tienen un cuerpo de hombre con mentalidad de niño. El síndrome de Peter Pan puede darse en ambos sexos, aunque es más frecuente entre los hombres, según explica Concepción Etiens, psicóloga de la clínica Arga de Madrid. El de Wendy, por el contrario, es más frecuente entre mujeres (madres o parejas) que suelen justificar las “niñerías” de estos adultos incapaces de crecer y soportan, e incluso alientan de manera involuntaria, la actitud infantil y enfermiza del Peter Pan de turno.


Cómo reconocerlo

Los adultos que padecen este trastorno lo son “sólo de nombre”, como indica Concepción Etiens, porque actúan como niños a pesar de ser adultos, que en muchos casos superan los veinte y treinta años. Estas personas crean entre sus familiares, sobre todo, un alto grado de confusión porque a primera vista aparentan estar seguros de sí mismos, incluso, tal y como explica la experta, pueden parecer personas arrogantes. “Son capaces de entrar a una reunión y cautivar de inmediato a su auditorio. Su presencia no suele pasar desapercibida: chispeantes, seductores… hacen que los demás parezcan insignificantes”, detalla la psicóloga.

Sin embargo, Etiens subraya que se trata de personas indecisas e inseguras, que temen que no les amen y camuflan sus inseguridades con una máscara de seguridad y alegría ficticias. Quienes padecen el síndrome de Peter Pan se esconden detrás de fachadas y excusas; disimulan su incapacidad de madurar con juegos, pasatiempos, negocios fantásticos, grandes proyectos imposibles y aventuras amorosas. “Por una parte, suelen ser personas divertidas y a su lado todo parece pura alegría de vivir. Pero por la otra, tratan de evadir continuamente sus responsabilidades y se refugian en fantasías imposibles de cumplir y culpan a los demás de todo lo que les ocurre”y, aunque encantadores al principio, después de un tiempo suelen tener graves problemas de adaptación en el trabajo o sus relaciones de pareja.

Si bien pueden camuflarse bajo un tiempo, es fácil terminar reconociéndolos, ya que según la psicóloga donostiarra, su comportamiento presenta las siguientes características:
  • Le seduce más la juventud, que suele tener idealizada, que su momento real de madurez.
  • Tiene un enorme miedo a la soledad.
  • Es inseguro, aunque no lo demuestre e incluso pueda aparentar lo contrario.
  • Su actitud se centra en recibir, pedir y criticar y no se molesta en dar o hacer.
  • No está hecho para la vida adulta, no se compromete por creer que el compromiso es un obstáculo para su libertad.
  • Tiene al lado a otra persona que cubre estas necesidades básicas.
  • No se responsabiliza de lo que hace, pero cree que los otros sí lo hacen
  • Vive centrado en sí mismo: sus disgustos, su estrés, su excesivo trabajo...
  • Aunque disfrute de éxito profesional, económico... Se da cuenta de que su vida no tiene la firmeza ni la estabilidad que le gustaría
  • Está permanentemente insatisfecho con lo que tiene, pero nunca toma iniciativas ni hace nada por solucionar su situación.
Cómo solucionarlo
No es fácil enfrentarse a un problema cuando no se reconoce su existencia, y ésta suele ser la principal característica en quienes padecen este síndrome de inmadurez emocional. Por ello es esencial que, en primer lugar, “el enfermo sea capaz de darse cuenta de que su actitud no es normal ni adecuada y asumir que tiene un problema”. Y, aunque para muchas personas pueda parecer obvio, “no es tarea sencilla”, según asegura Rodríguez, porque culpar y hacer responsables siempre a los demás de todo cuanto les sucede es parte de este síndrome.
La asunción de su responsabilidad no llega en muchos casos hasta que sienten en carne propia las consecuencias de sus actos, y es únicamente entonces cuando piensan en la necesidad de algún cambio de actitud.

Las conductas ejercidas durante muchos años no se modifican fácilmente, por lo que una terapia psicológica sería la mejor indicación, en opinión de la experta del Centro de Estudio y Terapia del Comportamiento de San Sebastián, quien añade la conveniencia de comenzar con una terapia de pareja o familiar, para evitar el error de considerar que el problema se encuentra sólo en uno de los integrantes de la familia o la pareja, cuando en muchos casos los demás favorecen, sin darse cuenta, conductas de este tipo. Hay que tener en cuenta, además, que si no se supera esta fase, se puede originar en quien padece el trastorno diversas quejas emocionales:
  • Baja autoestima: Lo quiere todo y no está dispuesto a renunciar a nada de lo que tiene ni a poner nada de su parte para conseguir las nuevas metas y objetivos. No conseguirlo le genera una frustración continua e importantes problemas de autoestima.
  • Sentirse incomprendido: Siempre culpa a los demás de todo cuanto sucede en su vida, incluso de situaciones provocadas por su inmadurez. No se siente parte del problema o dificultad, y ni siquiera es capaz de creer que él pueda tener algo que ver con la evolución de los problemas.
A pesar de que, efectivamente, no es fácil tratar el problema, María Rodríguez propone una serie de pistas que pueden ayudar a que un adulto que presenta este trastorno emocional pueda recuperarse del síndrome, soluciones en las que debe intervenir la pareja o familiares del enfermo:
  • Permitir que se enfrente la realidad y asuma las consecuencias de su conducta: Por más duro que parezca al principio, no hay que hacerse cargo de sus responsabilidades. Si no paga las cuentas, la familia no lo debe hacer por él; si se queda dormido sin ir a la universidad o al trabajo, no hay que despertarlo… Es el único modo de ayudarles a ser conscientes de que tienen una responsabilidad que cumplir y que nadie va a asumirla por ellos.
  • Ante sus continuadas quejas, en vez de consolarle, hay que dejar que tome iniciativas para cambiar la situación. Pero no hacer las cosas por ellos no impide darle apoyo y ayudarle a observar los aspectos positivos de su personalidad fomentando que desarrolle su potencial adulto basándose en ellas. 
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14/2/17

5 alimentos no recomendados para personas con trastorno bipolar [14-2-17]


5 alimentos no recomendados para personas con trastorno bipolar


Una de las principales características de esta sustancia es que te priva del sueño. Y esto es una de las principales razonas por las que se desatan los cambios de ánimo y la manía. Además, la cafeína aumenta la ansiedad y también puede afectar el efecto de la medicación

El trastorno bipolar se caracteriza por drásticos cambios de ánimo: de estar sumamente alegre (estado al que se le llama manía) se pasa a estar deprimido.

Esta enfermedad psiquiátrica se trata y controla con medicamentos. Sin embargo, una reciente investigación señala que tener una dieta poco saludable promueve la inestabilidad del humor, informa everydayhealth.com.

Así, las personas diagnosticadas con este mal deben evitar consumir ciertos alimentos. "Mejorarás también la salud de tu corazón. Esto es importante porque, con el trastorno bipolar, tienes más riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca o vascular", señala el artículo.

Cinco alimentos que hay que evitar

"Los estimulantes pueden provocar manía y deben de ser evitados", dice el psiquiatra Jess G. Fiedorowicz, de la Universidad de Iowa (Estados Unidos). Entonces, obviamente, la cafeína debe quedar de lado.

Una de las principales características de esta sustancia es que te priva del sueño. Y esto es una de las principales razonas por las que se desatan los cambios de ánimo y la manía. Además, la cafeína aumenta la ansiedad y también puede afectar el efecto de la medicación.

Otro tipo de bebidas que están fuera de los límites permitidos son las alcohólicas. Además de alterar el estado de ánimo, el alcohol cae muy mal con los psicofármacos. Y como si eso fuera poco: "las personas con trastorno bipolar tienden a volverse adictas al alcohol y otras sustancias".

Para evitar el síndrome metabólico -la antesala a la diabetes, que muchos pacientes de esta enfermedad padecen- hay que dejar de consumir azúcar. Una segunda razón para alejarse del dulce: la montaña rusa emocional causada por la descarga de azúcar en la sangre se suma a la manía. "Si realmente quieres algo dulce, come una fruta ", recomienda el sitio especializado en salud.

Si tomas litio, moderar tu consumo de sal puede resultar difícil: "un cambio, ya sea un incremento o una brusca disminución puede afectar tus niveles de litio", dice el artículo. La ración diaria recomendada de este condimento fluctúa entre 1.500 y 2.300 miligramos al día.

La grasa también es peligrosa. Fiedorowicz sugiere seguir las recomendaciones de la Asociación Americana del Corazón para limitar las grasas saturadas y trans en la dieta: cuando se trata de productos de origen animal, hay que optar por proteínas magras y productos lácteos bajos en grasa.

11/2/17

¿Son narcisistas los amantes de las 'selfies'? No es tan simple

¿Son narcisistas los amantes de las 'selfies'? No es tan simple

Estudiantes investigan qué es lo que motiva a los amantes de los 'selfies'. Mira si te reconoces dentro de uno de los tres grupos que identificaron.


cnet.com

Para los no iniciados, el azote de los selfies puede parecer una pandemia de narcisismo que se extiende a través de las redes sociales. Pero una nueva investigación muestra que hay mucho más que solo auto-obsesión y exhibicionismo.

Investigadores estudiantes de la Universidad Brigham Young reflexionaron sobre las motivaciones de sus propios selfies y luego llevaron a cabo una serie de entrevistas para ver por qué nuestra cultura se ha obsesionado con voltear la lente hacia nosotros mismos. Su análisis reveló que hay tres tipos básicos de personas que se hacen selfies: comunicadores, autobiógrafos y auto-publicistas.

Los comunicadores usan selfies básicamente como un medio visual de mantenerse en contacto con amigos, familiares y seguidores como parte de una conversación..

"Todos tienen que ver con una comunicación bidireccional", explicó la coautora del estudio Maureen "Mo" Elinzano en un comunicado de prensa el 6 de enero.

Los autobiógrafos usan selfies para crear una especie de álbum fotográfico digital o álbum de fotos. (No has hecho uno de esos hace mucho, ¿verdad?) No necesariamente están buscando iniciar una conversación de dos vías con sus selfies. Los investigadores citan al astronauta Scott Kelly como autobiógrafo prototípico del selfie.

Los auto-publicistas
son probablemente los más propensos a incluirse dentro de los auto-obsesionados fotógrafos que conducen el estereotipo narcisista negativo de los tomadores de selfies. Los investigadores señalan específicamente que las Kardashians probablemente caen en esta categoría.

Estas "son las personas que aman documentar toda su vida", dijo el coautor Harper Anderson. "Y al documentar y compartir sus vidas, esperan presentarse a sí mismos y sus historias en una luz positiva".

El estudio se publicó en el boletín especializado Visual Communication Quarterly. Se basó en entrevistas con participantes de la encuesta a quienes se les pidió leer una serie de declaraciones diferentes que se han hecho en los medios de comunicación o de otra manera en público sobre lo que motiva la toma de selfies.

"Una vez que compilamos todas las declaraciones, las escribimos en tarjetas de notas y les pedimos a los 46 participantes (en persona) que los clasificaran en una jerarquía de mayor a menor", explicó el autor principal Steve Holiday por correo electrónico. "Está bien observar este proceso porque los participantes se ven obligados a ser introspectivos y negociar con ellos mismos para elegir qué motivaciones los caracterizan".

Holiday dice que el estudio es una investigación exploratoria preliminar y que no puede generalizarse para aplicarse a toda la población. "Acabamos de ver toda la investigación diciendo que quienes se hacen selfies son todos narcisistas", explicó. "Reconocemos que nuestras propias motivaciones para participar en esta práctica eran mucho más variadas que el simple narcisismo".

"Quienes gustan de hacerse un selfie son un grupo diverso y vibrante de personas con una combinación compleja de motivaciones", dijo Matt Lewis, otro coautor del estudio, y agrega que la comprensión de los motivos detrás de las selfies es importante "porque a partir de ahora, la historia visual de nuestra sociedad va a estar en gran medida compuesta de selfies".

Eso puede ser cierto, pero también recordemos que los selfies se toman en el contexto del mundo real, y centrarse en capturar otra toma de nuestras propias caras no siempre es una buena idea.

9/2/17

Grafología para la vida cotidiana [9-2-17]


Grafología para la vida cotidiana

¿Para qué le puede servir la Grafología a una persona común?

Supongamos que usted no es un Psicólogo a cargo de contratación de personal. Tampoco es un candidato a grafólogo profesional. Y supongamos que tampoco desea transformarse en un perito criminalístico que desea diagnosticar el nivel de peligrosidad de un infractor de la ley o la validez de documentos bancarios.

¿Podría ser Grafología de alguna utilidad para usted?

Digamos que la respuesta es, con algunas variaciones dependiendo del caso, absolutamente afirmativa.


Marketing Personal

Supongamos, por ejemplo, que usted es una persona que recién se enfrenta al mercado laboral y su experiencia en el mismo es semejante a nada. La pregunta que se harán sin duda tanto usted como los entrevistadores de selección de personal será ¿Qué cualidades y competencias valiosas puede aportar para su futuro empleador? ¿Tengo algunas condiciones naturales que puedo aprovechar mejor? O bien ¿Qué aspectos míos pueden estar dificultándome la muchas veces tortuosa búsqueda de empleo?

Pues bien, a través del auto análisis Grafológico, usted puede realizar un exhaustivo inventario de sus propias fortalezas y debilidades antes de presentarse a una entrevista laboral. De esta forma usted puede asegurar con seguridad y precisión cuáles pueden ser sus aportes al cargo ofrecido y cuáles son sus debilidades (Las que obviamente no deben ser mencionadas en la entrevista a menos que se lo pregunten, y si se mencionan siempre deben dar la impresión de que usted puede controlarlas y superarlas). Así, usted puede afirmar con la certeza de un buen vendedor que conoce a cabalidad su producto, que usted cuenta con condiciones de liderazgo, gran estabilidad emocional, capacidad de negociación, de venta, tolerancia a la frustración, autonomía, etc.
La Grafología puede ayudarlo a reconocer en sí mismo estas capacidades, lo que constituye el primer paso para poder ofrecerlas en una entrevista de trabajo, y sacarles más partido para tener éxito en su vida laboral.


Conocimiento de asesoras del hogar

Si usted es jefa o jefe de hogar, contar con la Grafología puede serle de gran utilidad a la hora de contratar con mayor seguridad a una asesora del hogar, teniendo un filtro más preciso que la intuición. Esta técnica puede ayudarlo(a) a reconocer que la anónima candidata se trata de una persona confiable, y que no sólo cumplirá eficientemente con su labor, sino que además tratará con respeto y cuidado a su familia.

Así, al averiguar cómo anda el control de impulsos y el manejo de la agresividad en la letra de una potencial asesora del hogar, puede reducirse considerablemente el riesgo de que suceda un desagradable accidente o de que se repita la desgraciada situación tan común en estos días, de que esta persona maltrate física o verbalmente a sus hijos pequeños.


Conocimiento de sus hijos

Supongamos que uno de sus hijos adolescentes se encuentra atravesando por un período difícil, y usted, por el hermetismo característico de esta edad, no consigue sacarle palabra. Usted se preocupa por él pero no sabe cómo abordarlo ¿No sería interesante poder tener una vía para estar al tanto de lo que le pasa?

Muchas veces los adolescentes desean su espacio y son celosos de él, por lo que es recomendable no invadir exageradamente su privacidad. Pero muchas veces, puede ser necesario un abordaje menos amenazante para acercase y descartar que tras ese mutismo y esa rebeldía, a ratos desesperantes, no se esconda una depresión juvenil, una desilusión amorosa o simplemente un llamado de atención que lo único que espera es a alguien que se dé cuenta. En estos casos la Grafología puede hacer un valioso aporte para conocer el estado de ánimo del adolescente o del niño, su necesidad de afecto, la forma que tiene para expresarlo, su forma de relacionarse, etc.


Conocimiento de sus alumnos

Si usted es profesor u orientador en un colegio ¿No sería la Grafología una herramienta invaluable para poder conocer a sus alumnos y saber cómo aproximarse a ellos? ¿Saber por cómo escriben en sus cuadernos en qué andan, qué los motiva, qué los aproblema?

La Grafología permite que un estudiante, de ser una cara anónima y silenciosa entre otras 30 o 40, pueda adquirir una individualidad completamente reconocible y comprensible para su profesor. Sus llamadas de ayuda se evidencian y la aparente nebulosa de su personalidad se transforma en un cristal diáfano que puede conducirnos a un mejor entendimiento de su conducta en el aula. Y también alertarnos en caso de que esté en peligro de caer en una depresión, o en una drogadicción.

El conocimiento profundo que otorga la Grafología, le permite al pedagogo no sólo identificar los principales rasgos de la personalidad del niño o del adolescente, sino que además permite aventurar incluso cómo es la relación con sus padres, que por lo general es la causa profunda de su conducta en el colegio, sea esta intachable o reprochable.

En muchos de estos casos, la Grafología ayuda nada más que como un punto de entrada para iniciar una conversación con él o con su familia. Pero es una ventana a la intimidad del alumno que muchas veces no se nos presenta tan claramente de forma natural.


Conocimiento de su entorno laboral y desarrollo profesional

Si usted trabaja con más personas o tiene un cargo de jefatura ¿No sería valioso conocer los diferentes estilos y motivaciones de cada uno de los integrantes de su equipo? ¿Podría ayudarlo a conseguir una mejor convivencia con ellos? ¿Podría liderar a personas muy distintas a usted con mayor eficacia?

Son muchísimas preguntas las que nos hacemos respecto a la conducta de los otros en nuestro entorno laboral: ¿Cuántas veces no se habrá preguntado a sí mismo ¿Qué factores debo considerar a la hora de hablarle a esta persona que puede ser mi subordinado o el Gerente General? ¿Cómo hago para conocer a mi jefe directo y lograr que tome más en cuenta mis esfuerzos? ¿Cómo puedo profundizar la relación con mis clientes? Todas esas preguntas pueden ser perfectamente respondidas con una ojeada a una nota manuscrita de la persona en cuestión.

Sin embargo, en este contexto la Grafología debe ser utilizada con sumo tacto y cuidado. A nadie le agrada que otra persona sepa de asuntos personales sin su permiso, y la violación del espacio privado resulta no sólo desagradable, sino que altamente amenazante para cualquiera. No se trata de aprovechar las reuniones de directorio o eventos sociales para impresionar a los Gerentes con lo mucho que podemos saber de ellos tan sólo mirando sus firmas. Lo que más probablemente encontraríamos no sería su agrado, sino un profundo recelo, marginación de toda reunión en que se escriba en un pizarrón y finalmente la puerta de salida de la empresa. El mismo respeto se merecen nuestros subordinados, si usamos la Grafología como una amenaza perderemos su confianza, su motivación y sus deseos de trabajar con nosotros.

No obstante lo anterior, prohibir el uso de la Grafología para conocer a quienes conforman el entorno laboral sería casi como prohibirle a la gente que se fije en el lenguaje no verbal de las demás personas.

Pero como toda técnica psicológica, el buen uso de la Grafología requiere de una gran cuota de criterio, discreción y respeto por el otro para que sus efectos no sean opuestos a los que deseamos, o resulte en actos reñidos con la ética si es que se usa a la Grafología para perjudicar a los demás.


Grafología y deporte

Si usted es deportista o tiene a cargo a pequeños deportistas, y algo de su forma de ser o de sus personalidades en formación se han transformado en verdaderos karmas que dificultan el acceso a mejores niveles de competitividad; en esta antigua técnica usted puede encontrar una herramienta de gran utilidad para establecer posibles causas y caminos de superación.

Generalmente, en todos estos casos de superación personal o de superación de los otros vale la pena destacar que, sea usted un deportista que aspira a la elite, un ejecutivo que desea alcanzar un puesto y una remuneración más importantes, o una persona común y corriente que desea mayores niveles de satisfacción consigo misma, muchas veces puede paralizarle una desesperanzada situación de “Qué le voy a hacer, si yo ya soy así y esto de la Grafología no hace sino confirmarme que no tengo arreglo”.
Quienes afirman esto están entendiendo, ya por desconocimiento o por pesimismo, a la psique humana como una cualidad estática - determinista, no transformable por medio de la fuerza de voluntad.

Similarmente, una Grafología superficial también puede parecer determinista. Un mal Grafólogo puede llegar a afirmar que usted posee tales o cuales rasgos, tal capacidad intelectual, y convencerlo de que eso es lo que hay y de que no existe posibilidad alguna de cambiar.

Sin embargo, la verdadera Grafología, que adhiere a los postulados de la Ciencia y que entiende a la psique como un organismo vivo y dinámico, no puede encontrarse más lejos de tales preconcepciones. Así como la letra cambia y evoluciona a lo largo de la vida al igual que la personalidad de su autor, éste, al darse cuenta de las características de su grafismo puede darse cuenta del problema que lo aqueja y lógicamente hacer algo para superarlo.

Ahora bien, usted podrá afirmar, con mucha razón, que reconocer el problema no necesariamente lo soluciona. Sin embargo y como observa agudamente el teórico norteamericano Allan Watts: “Quienes se preguntan qué hacer al respecto es que no han entendido el problema. Descubrir la solución a un problema y saber qué hacer al respecto son una y la misma cosa.”

Reconocer, mediante la Grafología aquello que nos aproblema, puede señalarnos un sendero expedito para descubrir qué podemos cambiar de nosotros mismos.

La Grafología abre sus puertas generosamente a todos y no sólo a los expertos. Unas nociones elementales ya ayudan al propósito fundamental de conocerse a sí mismo y al otro en mayor profundidad y, por lo general, motivan a seguir adelante con su estudio y perfeccionamiento.

La invitación está hecha, usted decide si recogerla o no.

6/2/17

Freud: el hombre que descifró los sueños [6-2-17]

Freud: el hombre que descifró los sueños

Viena, la ciudad que despreciara a Sigmund Freud por transgresor y lo repudiara por judío, celebra el 150to. Aniversario del padre del sicoanálisis. La ciudad donde vivió y gestó todas sus obras quiere resarcir a este genio polifacético cuyo nombre está asociado a la inevitable imagen de un diván. Freud nació en Austria el 6 de mayo de 1856.

En honor a este neurólogo, siquiatra, escritor y fundador del sicoanálisis, se han organizado exposiciones, conferencias sobre temas como ''sicología y violencia'', lecturas en público, publicaciones, cine de referencia freudiana y otras manifestaciones culturales. Sin embargo, estos actos se verán eclipsados por las pomposas celebraciones que en este país tendrán lugar para conmemorar el 250to. Aniversario de otro de sus genios, Mozart.

Hasta ahora, la capital austriaca sólo ha dedicado al precursor de una de las ciencias más insondables, la que trata de la psique humana, un busto en el recinto universitario y una lápida casi escondida en un claro de los Bosques de Viena.

Trama familiar

Sigmund Freud, doctor en medicina e investigador, nació en Freiberg, región de Moravia, el 6 de mayo de 1856. Murió en Londres, el 23 de septiembre de 1939. Su padre fue comerciante de lanas y en el momento de nacer él ya tenía 41 años y dos hijos habidos de un matrimonio anterior; el mayor de ellos tenía aproximadamente la misma edad que la madre de Freud -- veinte años más joven que su esposo -- y era, a su vez, padre de un niño de un año. Esta situación familiar causó una honda impresión a Freud que tuvo, según él manifestaría más tarde, la consecuencia de despertar su curiosidad y aguzar su inteligencia.

La crisis económica de 1859 arruinó el comercio paterno, por lo que se vieron obligados a trasladarse a Viena al año siguiente. En 1873 ingresó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Viena y en 1881 obtiene el grado de Doctor en Medicina. Desde los primeros años de universidad se destacó por su inteligencia, gran capacidad de trabajo e interés por la investigación.

Desde 1893 trabaja como ayudante del profesor de sicología doctor Meynert, en la Universidad de Viena. Nombrado docente de neuropatología, asiste en París al neurólogo Chacot en el tratamiento de los casos de histerismo por hipnosis, para lo cual Freud revela dotes sorprendentes. De vuelta en Viena expone sus teorías que originan el sicoanálisis, pero encuentra demasiados detractores, excepto el doctor Breuer, con el que investiga y publica Estudios sobre el histerismo.

En el número 19 de la calle Bergasse de Viena -- que en 1971 se inauguró como museo público -- vivió y gestó casi todas sus obras. En 1900 publicó su libro Interpretación de los sueños. En 1902, el emperador Francisco José, en reconocimiento a su aporte a la ciencia, propicia su nombramiento de profesor de la Universidad de Viena. En 1917 dejó la universidad y se dedicó a escribir y a viajar por Alemania y América.

Ciudad detestada

Freud detestó siempre Viena, ciudad en la que viviría hasta junio de 1938, cuando a pesar de la intercesión de Roosvelt y Mussolini, se vio obligado, dada su condición de judío -- sus obras habían sido quemadas en Berlín en 1933 --, a emprender el camino del exilio.

Fue Marie Bonaparte, sobrina nieta del emperador Napoleón I, quien ayudó a Freud, a su esposa Marta, y a su hija Ana, a huir del terror nazi en 1938 a Londres, donde murió un año después, a los 83 años, de un cáncer bucal.

Marie Bonaparte llegó a Viena en la década de los años 20 del pasado siglo para que Freud la tratase de su frigidez y acabó teniendo una relación de amistad, no exenta de conflictos, con el famoso científico vienés. Aunque el tratamiento no la curó, le proporcionó la amistad paternal que le había faltado en su infancia y un propósito firme en su vida: el de defender el sicoanálisis, pues fue la impulsora de esta naciente terapia y su teoría en Francia, donde en 1926 fundó la Sociedad Sicoanalítica.

Un gran amigo y colaborador del padre del sicoanálisis, August Aichhorn (1878-1949), acogió en su casa a un pequeño grupo de médicos y sicólogos después de dejar Freud el país. Allí continuaron formándose y practicando de forma clandestina el sicoanálisis tras la anexión de Austria al Tercer Reich en marzo de 1938, formando una célula que fue la base para la reapertura de la asociación vienesa tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Fue en 1938 cuando los nazis disolvieron la Asociación Psicoanalítica Vienesa fundada por Freud en 1908, confiscaron sus bienes financieros y destruyeron sus libros, tras lo cual la gran mayoría de sus miembros emigraron. En Austria se prohibió el sicoanálisis; el mismo destino vivió la sicología individual: se aspiraba a inventar una nueva sicología única alemana. El sicoanálisis y la sicología individual sólo podía practicarse de forma camuflada.

Mientras la palabra sicoanálisis fue prohibida en el lugar donde nació, fue recibida con los brazos abiertos en otras partes del mundo, como en Estados Unidos y América Latina, donde su práctica, de por sí estrechamente ligada al idioma, se aplicó en otras lenguas y hasta hoy vive múltiples transformaciones e interpretaciones.

Su teoría de la mente y la conducta humanas, y una técnica terapéutica para ayudar a personas con afecciones síquicas, fueron los hitos innovadores del sicoanalista austriaco. Pero la mayor contribución que Freud ha hecho al pensamiento moderno fue tratar de darle al concepto del inconsciente un estatus científico. Su concepto de inconsciente, deseos inconscientes y represión fueron revolucionarios y proponían una mente dividida en capas o niveles, dominada en cierta medida por voluntades que aparecían escondidas a la conciencia y tenían su manifestación en los sueños.

La represión tiene gran importancia en el conocimiento de lo inconsciente y el comportamiento sexual. Aunque Freud intentó encontrar patrones de represión entre sus pacientes que derivasen en un modelo general para la mente, observó que distintos pacientes reprimían hechos diferentes.

El caso de Gustav Mahler

Un caso clásico lo protagonizó uno de sus pacientes más famosos, el compositor Gustav Mahler, quien padecía impotencia sicológica y del que su mujer Alma decía que ``exceptuando algunas seducciones de mujeres expertas, se había mantenido virgen''.

El conocido músico, atormentado por la impotencia, buscó ayuda en Freud, pero era tal la repugnancia que sentía de exponer su problema que pidió varias veces consulta y siempre terminaba por anular la cita, hasta que Freud le puso un ultimato y Mahler no tuvo otra salida que acudir al consultorio.

El compositor expuso al sicólogo su problema en un largo paseo. Converso del judaísmo al catolicismo, Mahler mencionó en varias ocasiones a su madre María, de la que dijo que había desempeñado un papel importantísimo en su vida.

Según la doctrina de Freud, normalmente la madre es la mujer que marca la imagen de la feminidad en la niñez. Los hombres que no pueden librarse de la madre optan por un tipo de mujer parecido. Por eso le preguntó Freud, ¿cómo es que se ha casado con una mujer con otro nombre, como es Alma? Mahler le contestó que el nombre de su esposa era Alma María y siempre la llamaba por su segundo nombre.

Cuando Mahler, a través del análisis, fue consciente de que sentía fijación por su madre, pudo superar su problema y recuperar la potencia.

Hoy, la sicología y la siquiatría como ciencias rechazan la mayor parte del trabajo de Freud. Sin embargo, muchas personas continúan aprendiendo y practicando el sicoanálisis freudiano tradicional y, en el ámbito del sicoanálisis moderno, la palabra de Freud sigue ocupando un lugar determinante, aunque sus teorías aparezcan con frecuencia reinterpretadas por otros autores.

3/2/17

Las heridas psicológicas y emocionales

Consecuencias psicológicas de sufrir malos tratos

Los malos tratos no solo tienen secuelas físicas. El impacto a nivel psicológico de sufrir malos tratos.

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Para muchas personas, no hay sensación más reconfortante de estabilidad y seguridad que llegar a casa. El hogar es, para muchos, un bastión de tranquilidad y de amor. Sin embargo, para las víctimas de violencia doméstica, el hogar es cualquier cosa menos un refugio.

Según la Coalición Nacional Contra la Violencia Doméstica (NCADV), la violencia doméstica es la agresión física intencional, con intimidación, agresión sexual, o uso de otro comportamiento amenazador por parte de un miembro del hogar contra otro. Otras formas menos evidentes de comportamiento abusivo incluyen el acecho, el empleo de miradas o gestos amenazantes, los intentos de controlar la salud reproductiva de una pareja íntima (por ejemplo, el negarse a usar métodos anticonceptivos durante las relaciones sexuales) o la humillación.


Las heridas psicológicas y emocionales

Tras los signos evidentes del abuso doméstico, las heridas psicológicas y emocionales sufridas en eventos traumáticos también hay que abordarlas.


La American Psychological Association (APA) explica que el trauma psicológico es "una respuesta emocional a un evento terrible ..." que interfiere con la capacidad de un individuo para desenvolverse como lo haría en circunstancias normales. Mientras que el impacto psicológico de un incidente particular variará de persona a persona, la mayoría experimenta mayores niveles de angustia emocional después de pasar por eventos traumáticos. Afortunadamente, estos sentimientos a menudo desaparecen si se recibe el apoyo adecuado de familiares, amigos, profesionales de la salud mental y otras redes sociales.


¿Ocurre igual para las víctimas de violencia doméstica?


Para las víctimas de abuso conyugal y otros tipos de violencia de pareja, la situación no siempre es tan clara. El temor a represalias por parte de la pareja puede impedir que las víctimas busquen la asistencia necesaria. El sentimiento de vergüenza, especialmente entre las víctimas masculinas, también puede ser un obstáculo importante para buscar ayuda. Esta falta de apoyo emocional puede conducir a un aumento del miedo, ansiedad, depresión, ira, estrés postraumático, el aislamiento social, el uso de drogas ilícitas, la dependencia del alcohol, e incluso el surgimiento de ideas suicidas.

Está claro que las heridas psicológicas y emocionales de la violencia doméstica son devastadoras y pueden perseguir a las víctimas durante muchos años y robarles la posibilidad de vivir una vida plena. Así que si un ser querido o uno mismo está siendo víctima de malos tratos, es importante que busque ayuda, ya que cuanto más tiempo persista el abuso, más daño puede causar física y psicológicamente.