25/3/17

La depresión vinculada a los ictus cerebrales [25-3-17]


La depresión vinculada a los ictus cerebrales

Investigadores de la Universidad de Harvard han vinculado la depresión a largo plazo con el incremento en el riesgo de infartos cerebrales. Incluso si la depresión se controla y se cura, el riesgo del ictus se mantiene alto

Un grupo de especialistas del departamento de Salud Pública de Universidad Harvard han realizado durante varios años, estudios a personas con depresión, leve, crónica y de largo recorrido. Y han llegado a la conclusión que incluso después de haber terminado y controlado la enfermedad, una persona que la haya sufrido tiene un 66% más de riesgo de sufrir un infarto cerebral que alguien que no haya experimentado depresión.

El estudio analiza datos recopilado durante doce años a más de 16.000 adultos, con más de 50 años. Los participantes completaban un cuestionario cada dos años desde 1998 al 2010 en el que se les preguntaba entre otras cuestiones, sobre su estado de ánimo la semana anterior.

Las preguntas se centraban en si durante la semana anterior se habían sentido deprimidos, si todo les costaba un gran esfuerzo, si se sentían solos, si percibían que no podían continuar adelante, o si se sentían tristes.

Si contestaban que sí a tres o más preguntas, los investigadores consideraban que estaban deprimidos. También se mantenían los datos actualizados sobre su historial médico y posibles ictus durante los 12 años que duró el estudio.

Con los datos en la mano, el doctor Jaime Gállego, Coordinador del grupo de enfermedades cerebro vasculares de la Sociedad Española de Neurología explicaba en la SER: “ las personas que sufrían depresión a largo plazo, tenían más riesgo de infartos cerebrales, en cifras que doblaban a los que no estaban deprimidos”

Los científicos aún no saben los mecanismos que regulan este riesgo, porque la depresión podría predisponer a una persona a sufrir infartos cerebrales. “ Se baraja la posibilidad de que tenga que ver con la reacción física del cuerpo a la enfermedad psicológica” nos dice el Doctor Gállego uno de los mayores expertos en esta patología.

“Cambios en la función inmunológica, o quizás una respuesta inflamatoria al funcionamiento del sistema nervioso. Todo ello podría influenciar en la presión sanguina o los niveles de cortisona y así incrementar el riesgo de infarto cerebral” añade el especialista

También es posible que la depresión cambie el comportamiento de una persona, en cuanto a incrementar el riesgo del ictus. La gente que está deprimida es más probable que consuma alcohol o fume, o incluso encuentra muy complicado ponerse a hacer ejercicio.

Los resultados del estudio implican que los efectos negativos de la depresión en la salud, se acumulan a medida que pasa el tiempo, y por eso es tan importante tratar la depresión lo antes posible.

No hay salud física sin salud mental y a los primeros síntomas deben acudir a su médico de cabecera, que con unas pocas preguntas pueden dejar claro si es necesario un mayor tratamiento o incluso derivarle a un especialista en salud mental.

La buena noticia es que la depresión puede ser tratable una vez que se ha identificado. Un pequeño tratamiento de psicoterapia o con un corto ciclo de medicación, se puede dar la vuelta a la tortilla en muchos casos
 

24/3/17

Una Dieta completa puede prevenir la depresión y la ansiedad [24-3-17]


Una Dieta completa puede prevenir la depresión y la ansiedad

Una dieta tradicional o conjunto se caracteriza por verduras, frutas, granos integrales de alta calidad, carne y pescado puede ayudar a prevenir la enfermedad mental – en concreto, la depresión y la ansiedad. Por el contrario, una dieta occidental rica en alimentos refinados o procesados y grasas saturadas puede aumentar el riesgo de depresión, según sugiere una nueva investigación.

Un gran estudio transversal realizado por investigadores de la Universidad de Melbourne en Australia muestra que las mujeres que consumen regularmente la llamada dieta tradicional tienen más de un 30% menos probabilidades de sufrir depresión mayor, distimia y trastornos de ansiedad en comparación con sus homólogos que consumen una dieta occidental. Además, la dieta occidental se asoció con un 50% mayor riesgo de depresión.

“En pocas palabras, si usted habitualmente tiene una dieta saludable que incluya frutas, verduras, cereales integrales y carne magra de alta calidad, entonces usted puede reducir su riesgo de depresión y ansiedad”, explocó el investigador principal Felice Jacka .

Pero una advertencia aquí, dijo el Dr. Jacka, tiene que ser carne de alta calidad, que es difícil de encontrar en los Estados Unidos. Esto es porque la mayor parte del ganado en América del Norte se plantea – desde el nacimiento hasta la muerte – en lotes de alimentación, donde son alimentados con una dieta a base de maíz.

Este método de cría de ganado puede tener un “impacto profundo” sobre la calidad de la carne, dijo el Dr. Jacka. “Aumenta la grasa saturada y disminuye muy importante los ácidos grasos buenos. Mientras que en Australia, la carne roja, como la carne de cordero, proviene de animales criados en pastos, lo que los hace mucho más saludable el perfil de ácidos grasos”, dijo.

Una de las conclusiones que no se publicó en el artículo es que la gente que consume más carne de vaca o de cordero dentro de las pautas recomendadas de Australia en la dieta (no más de 4 veces por semana) tenían menos probabilidades de sufrir de depresión y ansiedad.

Según el Dr. Jacka, estudios recientes de Australia muestran que una buena proporción de la ingesta alimentaria de los individuos de los ácidos grasos omega-3 los ácidos grasos en realidad proviene de la carne roja.

“Hemos pensado tradicionalmente del omega-3, ya que sólo son procedentes de los pescados grasos, pero la carne roja realmente de buena calidad, es decir, naturalmente, el planteó, tiene muy buenos niveles de omega-3 de ácidos grasos, mientras que la carne roja que viene de feedlots tiende a ser más altos en ácidos grasos omega-6 ácidos grasos – un perfil de ácidos grasos que es mucho menos saludables y puede en realidad estar asociado con más problemas de salud mental “, dijo.

El estudio fue publicado en enero de línea 4 en el American Journal of Psychiatry.

Falta de pruebas

Según los investigadores, a diferencia de muchas enfermedades, especialmente la enfermedad cardiovascular, en los trastornos psiquiátricos se evidencia la falta de prevención primaria basada en las estrategias de tratamiento y sobre la base de modificación de la dieta. Estudios previos que han analizado la posible relación existente entre la dieta y la enfermedad depresiva se han centrado en nutrientes concretos o de grupos de alimentos, pero se nota que ninguno ha estudiado el impacto de una dieta completa.

No obstante, añade, que los estudios de limitar a los nutrientes individuales o de los alimentos puede proporcionar una imagen incompleta de la relación entre la dieta y la salud mental. “Nosotros no comemos nutrientes individuales, hay que comer una dieta completa”, dijo el Dr. Jacka.

“Hasta hace muy poco en realidad no han habido estudios que hayan analizado el impacto de la dieta entera en los trastornos mentales comunes, que son realmente interesante, ya que en los últimos 10 años más o menos ha habido un verdadero florecimiento en la literatura sobre el impacto de la dieta en las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el síndrome metabólico “, añadió.

Curiosamente, muchos de los mismos mecanismos subyacentes que influyen en algunas de estas condiciones, tales como la disfunción inmune y la inflamación posterior, también se han mostrado a influir en la depresión, señaló el Dr. Jacka.

Para evaluar la asociación entre la dieta habitual de los individuos y la prevalencia de trastornos de salud mental, los investigadores utilizaron datos del estudio de la osteoporosis Geelong, un estudio epidemiológico de gran tamaño.

Encontrar lo inesperado

El estudio incluyó 1046 mujeres de 20 a 93 años. Las dietas de los participantes se evaluaron utilizando el cuestionario del Consejo de Cáncer de Victoria, la dieta, una herramienta completa de frecuencia de alimentos que los informes sobre 74 alimentos y 6 de bebidas alcohólicas durante los últimos 12 meses en una escala de 10 puntos de frecuencia.

Para el diagnóstico de los trastornos mentales en curso, los participantes fueron evaluados utilizando la Entrevista Clínica Estructurada para el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (Cuarta Edición, Text Revision) Versión para la investigación, no del paciente. Además, los síntomas psicológicos fueron medidos con la versión de 12 puntos del orden del Cuestionario de Salud General (GHQ-12). Las puntuaciones en el GHQ-12, el trastorno depresivo mayor, distimia y trastornos de ansiedad fueron los resultados principales del estudio.

Tras ajustar por edad, nivel socioeconómico, la educación, y comportamientos de salud, los resultados revelaron que una dieta tradicional de alimentos o todo se asoció con una reducción de la depresión y el riesgo de ansiedad, con las correspondientes odds ratios (OR) de 0,65 (95% intervalo de confianza [IC]: 0,43 a 0,98, P < .05) y 0.68 (IC 95%: 0,47 a 0,99, P <.05).

GHQ En cambio, aquellos que consumían una dieta occidental de los alimentos procesados o fritos, granos refinados, productos azucarados, y la cerveza-12 tenían mayor puntuación. Los que obtuvieron calificaciones más altas en la de tipo occidental o la dieta de alimentos procesados tienden a tener aproximadamente un 50% mayor probabilidad de sufrir depresión (OR: 1,52; 95% CI, 0,96 a 2,41). Sin embargo, los investigadores no encontraron relación entre la dieta occidental y un aumento del riesgo de ansiedad.

En un resultado sorprendente, los investigadores también encontraron una tendencia a una llamada dieta moderna - que consistió en alimentos como frutas, ensaladas, pescado, tofú, frijoles, nueces, yogur y vino tinto - se asoció con un mayor probabilidad de depresión entre los jóvenes, y las mujeres más educadas.

Los investigadores especulan que esto puede ser debido a la causalidad inversa. "Creemos que estas mujeres han estado tratando de mejorar sus síntomas de depresión por el consumo de una dieta más saludable," dijo el Dr. Jacka.

La creciente sensibilización del público

Dr. Jacka señaló que la investigación reciente llevada a cabo en las prácticas de atención primaria en Australia muestran que hasta un 30% de las personas con depresión cambian sus hábitos alimenticios como una forma de mejorar sus síntomas de depresión, un hallazgo que ella ve como una indicación de una creciente conciencia pública acerca de la posible relación entre la dieta y la salud mental.

Aunque los médicos de atención primaria suelen animar a sus pacientes a mejorar sus dietas y aumentar su nivel de ejercicio para ayudar a mejorar los factores de riesgo cardiovascular, en el campo de la psiquiatría “esto simplemente no existe todavía”, dijo el Dr. Jacka.

En gran parte, dijo, esto se debe a la falta de evidencia para apoyar la hipótesis de que una dieta saludable puede ayudar a prevenir y / o tratar las enfermedades mentales, pero la tendencia está cambiando, dijo el Dr. Jacka. Dos estudios recientemente publicados a finales de 2009 [Br J Psychiatry. 2009; 195:408-413, Arch Gen Psychiatry. 2009; 66:1090-1098] también apoyan la relación entre la dieta y la salud mental y el riesgo de depresión.

“Lo bueno de estos estudios es que fueron capaces de eliminar la causalidad inversa como una explicación de sus resultados. En otras palabras, si hubiera encontrado una peor dieta de calidad que fueran más propensos a desarrollar depresión en los años siguientes, apoya lo que hemos encontrado en nuestro estudio de corte transversal, pero la depresión en sí no dio lugar a una dieta más pobre “, dijo el Dr. Jacka.

¿Implicaciones de política pública?

“Los datos son bastante consistentes, y creo que es tiempo de que se inicie una conversación acerca de los mensajes de salud pública sobre el papel potencial de la dieta en la prevención, así como el tratamiento de la depresión en particular y la salud mental en general”, dijo el Dr. Jacka.

Añadió que su grupo tiene actualmente en prensa un documento de investigación de una relación entre la dieta y la depresión en una cohorte de adolescentes, que muestra una “muy clara” relación entre la calidad de la dieta y la presencia de la depresión.

“Mi sensación es que el impacto negativo de la industria de alimentos procesados que realmente está pasando a hacerse sentir [en términos de salud física y mental] de las generaciones más jóvenes”, dijo. Señaló que la nutrición tiene un impacto en el desarrollo del cerebro, y añadió que el 75% de las enfermedades psiquiátricas comienzan antes de los 25 años.

“Creo que estos estudios apoyan la hipótesis que la dieta tiene una relación causal con la depresión, pero que tenemos que hacer más investigaciones para asegurarse de que estos simplemente no son hallazgos casuales. También tenemos que comprobar si [dietéticos] las intervenciones en los principios las etapas de la depresión puede ser de utilidad “, dijo el Dr. Jacka.

Dieta de “Profundo Impacto”

Comentando sobre el estudio, Fernando Gómez-Pinilla, PhD, en la Universidad de California en Los Ángeles en el Laboratorio de Investigación Neurotrópico, dijo que el estudio es impresionante y constituye una importante contribución a la literatura.

“Este es un muy buen estudio controlado y demuestra la importancia de una dieta completa, no sólo en la salud física, sino también en la salud mental”, el Dr. Gómez-Pinilla, dijo.

Las investigaciones en animales por el Dr. Gómez-Pinilla y sus colegas han demostrado que la dieta tiene un impacto rápido y significativo en el cerebro del factor neurotrófico derivado (BDNF), que desempeña un papel clave en la enfermedad psiquiátrica en general y la depresión en particular.

Estimular los niveles de neurotrofinas parece ser una de las principales formas de trabajo de los medicamentos antidepresivos. El grupo del Dr. Gómez-Pinilla ha demostrado que las ratas que tienen una alimentación de estilo occidental rica en azúcares refinados y grasas saturadas tiene un impacto muy inmediatos y evidentes en la reducción del nivel de BDNF, tiene un impacto importante sobre el aprendizaje y la memoria.

Al igual que el Dr. Jacka, el Dr. Gómez-Pinilla dijo que la comunidad psiquiátrica ha sido un poco reticente a defender la dieta como medida preventiva y / o estrategia de tratamiento para la enfermedad mental. Sin embargo, dijo, esta investigación, así como otros estudios recientes, podría ayudar a convencer a los médicos sobre el impacto de una” dieta profunda” puede tener sobre el estado de ánimo y los trastornos psiquiátricos, en general, y tal vez ayudar a cambiar la práctica clínica.


El Dr. Jacka informó que ha de recibir financiación de los viajes Sanof-Synthelabo Australia y Organon y apoyan la investigación de una beca educativa de Eli Lilly. Las Revelaciones de los otros autores se pueden encontrar en el artículo original.


 

21/3/17

Los ocho tipos de personalidad de Jung con los que te puedes identificar [21-3-17]


Los ocho tipos de personalidad de Jung con los que te puedes identificar
  • El psicólogo y psiquiatra suizo Carl Jung dividió a las personalidades en Introvertidos y extrovertidos.
  • La personalidades se caracterizan por centrarse en los pensamientos propios en un extremo o ser aventurero y sociable.

Todos nos sentimos únicos en cierta forma, con personalidades diferenciadas de los demás. "Yo soy irrepetible", dicen los presuntuosos; "Yo, un bicho raro", replican los que están más bajos de autoestima.

Es difícil saber cuán original es uno, pero si no te identificas con ninguno de los ocho tipos de personalidad que describió el doctor Carl Gustav Jung, quizás puede que en verdad hayas roto el molde al nacer y seas verdaderamente genuino.

Es un buen momento para comprobarlo, ya que este domingo 26 de julio se cumplen 140 años del nacimiento del psicólogo y psiquiatra suizo (1875-1961), una de las figuras clave del psicoanálisis y un influyente ensayista que fundó la psicología analítica, también llamada de los complejos o psicología profunda.

Jung empezó a reflexionar sobre los tipos de personalidades en el Hospital Psiquiátrico Universitario Burghölzli de Zürich, uno de los más importantes del momento, que entonces estaba dirigido por Eugen Bleuler, pionero en ese momento en la investigación sobre la esquizofrenia.

Pero el hombre que significó un antes y un después para él fue el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, al que conoció en 1907.

En su primer encuentro, maestro y discípulo quedaron inmediatamente cautivados el uno por el otro. Se dice que su primera conversación duró 13 horas.

Jung estaba impresionado por el concepto de Freud de la represión de las ideas y deseos en el inconsciente como mecanismo de defensa y por sus teorías de interpretación de los sueños.

Sin embargo, el encanto no duró. En 1913 rompieron su colaboración por las diferencias de Jung sobre la importancia del trauma sexual en ese concepto de represión.

A partir de 1916 comenzó la formulación de sus conceptos sobre la estructura del inconsciente, dejando una vasta obra, como explica la Asociación Internacional de Psicología Analítica.


Los tipos de personalidad

De sus teorías han quedado conceptos de uso común como inconsciente colectivo, arquetipos, los complejos... conceptos usados no sólo por la gente común, sino tenidos en cuenta por literatos, artistas y filósofos para desarrollar sus obras.

Pero uno de los legados más importante en psicología son los estudios de la personalidad.

¿Han oído alguna vez los conceptos de introvertido o extrovertido? Fueron acuñados por Jung y abren la puerta a su teoría de los tipos de personalidad, junto a las funciones racionales del ser humano (pensar y sentir) y las irracionales (percibir e intuir).

Jung dividió el mundo entre introvertidos y extrovertidos.

A saber, los primeros son tímidos, se retraen de la compañía; Jung pensaba que dirigían su atención y su "líbido" (energía) al interior, hacia sus propios pensamientos y estados internos, según explica Susan C.Cloninger, profesora y doctora en psicología por la Universidad de Michigan en su libro "Teorías de la personalidad".

Y los extrovertidos son sociales, dirigen su energía hacia la gente "y las experiencias del mundo".

Desde esas premisas se constituyen los ocho tipos de personalidad de Jung:


Pensamiento-introvertido

Interesado en las ideas en lugar de los hechos, le importa la realidad interior y pone poca atención en las personas, según explica Cloninger.

"Es muy terco y tenaz para defender y llevar a cabo sus ideas, pero a la vez es influenciable y explotable fácilmente, porque no percibe las intenciones ajenas por la poca relevancia que da a lo externo", dice de este tipo el psicólogo Rafael Navarro en un trabajo de la Universidad de Valencia.


Sentimental-introvertido

Es un tipo de persona ligeramente reservada, pero simpática y comprensiva con los amigos cercanos u otros que lo necesiten. "Es amoroso pero no demostrativo" de esa condición.
"Se percibe callada, inaccesible, difícil de comprender y melancólica", explica Navarro.


Sensación- introvertido

Pone énfasis en la experiencia subjetiva, en lugar de los hechos por sí mismos. Se nutren de sus impresiones sensoriales y viven inmersos en sus sensaciones internas. Es un perfil típico de músicos y artistas, opina Cloninger. Pueden vivir en un mundo irreal.


Intuición- introvertido

Está interesado con las posibilidades futuras más que en lo que actualmente está presente. Está en contacto con su inconsciente. Son soñadores.


Pensamiento-extrovertido

Es un individuo interesado fundamentalmente en los hechos y a partir de ahí elabora sus teorías. Reprime la emoción y los sentimientos. Descuida a los amigos y a sus relaciones sentimentales.

"El tipo reflexivo extravertido no solo se subordina a su fórmula para tomar decisiones, sino que pretende que lo hagan así, por su propio bien, cuantos le rodean", escribió Jung.


Sentimiento-extrovertido


Perfil muy interesado en las relaciones humanas, se ajusta al ambiente social. Jung consideraba que se da con frecuencia en las mujeres: "Es amado el hombre que conviene y no otro", escribió Jung.

"Su actividad intelectual está restringida a lo que sienten", opina el psicólogo de la Universidad de Valencia.


Sensación-extrovertido

Pone énfasis en las percepciones que le provocan las realidades tangibles. Manifiesta una tendencia acusada a la búsqueda del placer, explica Cloninger.

Es un tipo que necesita cambiar de estímulos constantemente y atribuye un valor incluso mágico a los objetos de una forma inconsciente, opina Navarro.


Intuición-extrovertido

Aventurero. Su interés por una cuestión permanece hasta que consigue el objetivo, luego necesita nuevas perspectivas.

Tiende a entusiasmar a otros en sus proyectos y suelen ser carismáticos.

"La moralidad del intuitivo no es intelectual ni sentimental. Tiene su moral propia, que es la fidelidad a su intuición y el sometimiento voluntario a su fuerza. Es escasa su consideración por lo que se refiere al bienestar de los que lo rodean", explicó Jung en su obra.

Estos tipos de personalidad de Jung son el fundamento de los importantes test Myers-Briggs, que se utilizan en terapias para ayudar a una persona a identificar algunas de sus preferencias personales más importantes, explicó a la BBC el filósofo Mark Vernon.

18/3/17

Depresiones post-psicóticas [18-3-17]


Depresiones post-psicóticas

A principios del siglo XX, el gran ordenador de la psiquiatría, el alemán Emil Kraepelin, prácticamente contemporáneo con Bleuler dividió las psicosis en dos grandes grupos.
Uno era el de las psicosis maníaco-depresivas, o manía y melancolía, o estados de excitación y de inibición, caracterizadas, la primera como un estado extremo de alegría y el otro por un estado extremo de tristeza. Ambos resultaban anormales por su desmesurada intensidad y además por la absoluta ausencia de causa real que las justificara.

Estas enfermedades eran periódicas, es decir, que la persona padecía durante un cierto lapso de la enfermedad y después se curaba radicalmente, volviendo a ser una persona totalmente normal. Pero la enfermedad tendía a repetirse, tanto en la forma de la alegría (manía) como en la de la tristeza (melancolía).Por eso se denominaban también psicosis periódicas.

El otro grupo de enfermedades que describió Kraepelin, fué el de la serie esquizo-delirante, que comprendía la esquizofrenia, la parafrenia y la paranoia. Eran enfermedades crónicas, incurables, caracterizadas por un delirio de tema generalmente persecutorio, progresivo, que llevaban a la pesona a la demencia final. Kraepelin denominó a la esquizofrenia demencia precoz.

Ambas series psicóticas se presentaban como independientes y sin relación la una con la otra.

Además, se les atribuía una predisposición somática. Los altos y flacos, cuyo modelo era don Quijote de la Mancha tenían tendencia a hacer cuadros del tipo esquizo-delirante y los gordos y bajitos, tipo pícnico, cuyo modelo era Sancho Panza, tendían a hacer cuadros maníaco-depresivos.

En esa clasificación ambos territorios patológicos estaban rigurosamente separados.

Pero había alguna excepción. Se observaba que un joven hacia un cuadro típicamente melancólico, o típicamente maníaco, y después de recuperado comenzaba a padecer de un cuadro esquizofrénico, que ya resultaba irrecuperable.

Y cuando se descubrieron los psicofármacos, y los pacientes se recuperaban con ellos se observaba, de manera totalmente inesperada, que en el curso del tratamiento, hacían un cuadro típicamente melancólico, de cuya diferencia con el anterior delirante el paciente era claramente consciente.

De esta manera, se estableció que la diferencia estricta entre las dos series psicóticas no era ya válida, y que habían enfermos psicóticos que podían afectar tanto la forma esquizo-paranoide como la forma maníaco-depresiva.

La moderna nomenclatura de estas depresiones las identifica como «depresión post-psicóticas.

Por eso, en nuestras «Instrucciones al paciente recuperado» en el número 8 señalamos con toda precisión:

“8º A pesar de cumplir bien estas indicaciones, puede sucederle que experimente algunos síntomas diferentes a la enfermedad anterior, del tipo de la depresión, la tristeza o el abatimiento. Por cualquiera de ellos consulte al médico y tendrán buena solución”

La experiencia muestra que estos cuadros melancólicos o depresivos secundarios a un cuado delirante son menos intensos, padecen de menor número de síntomas y se recuperan con más facilidad con los correspondientes tratamientos.

El prever con anterioridad esta complicación, hace que el paciente y los familiares la acepten, y no pierdan su fe en el médico y en la medicina.

En el año 1961, apenas traspasada la década de los años 50, la llamada ”dorada” de la psicofarmacología, publicamos un trabajo titulado “Sindromos depresivos en el curso del tratamiento cloropromazínico de los sindromos delirantes”. Decíamos tratamiento cloroprozínico porque ese medicamento, era el más frecuentemente utilizado en aquel entonces y utilizábamos la expresión “sindromos delirantes” para englobar las diferentes formas de la esquizofrenia, la parafrenia y la paranoia. Reunimos en ese trabajo seis casos que comenzaron por ser delirantes y que hicieron un cuadro melancólico. En nuestra experiencia no vimos aparecer, en la misma situación, sindromos de excitación maníacos.

Y dado que ciertos cuadros de la serie maníaco-depresiva eran el comienzo de un cuadro esquizofrénico. Y que estos mismos, una vez constituídos, se transformaban en melancólicos. Señalamos entonces que la barrera entre los dos grandes grupos de enfermos psiquiátricos crónicos , se había desvanecido.

Y cuando después, a lo largo de la evolución de los conocimientos, se describieron las esquizofrenias afectivas, se pensó en la mezcla de estas dos series.

En los últimos tiempos, hemos visto a este cuadro, descrito ahora en inglés, ya que el centro de la psiquiatría se ha trasladado desde Europa a los Estados Unidos, la denominación de post-psicotic depresions. Con la aparición en los años 80 de los conocimientos de los trasmisores neuroquímicos, posterior a los de los psicofármacos, entramos en una nueva dimensión. La psiquiatría dejó de basarse en una mera descripción clínica, sintomática, para comenzarse a interpretar metabólicamente, terreno en el cual nos encontramos ahora en la era de los neurotrasmisores y los receptores. Y aquí estamos, en los primeros años del siglo XXI.

El aporte que queremos deducir, aplicado al paciente psiquiátrico y a su familiar, es que las cosas nunca son demasiado sencillas, la ciencia progresa aceleradamente y que finalmente hay que concederle al médico, o a los médicos o a la medicina la última palabra en cuanto a los diagnósticos psiquiátricos y que ellos se encuentren también sometidos a la incertidumbre, al avance, y a las contradicciones aparentes inherentes al progreso incontenible del conocimiento.

10/3/17

Las múltiples caras del psicópata

Las múltiples caras del psicópata

codigodiez.mx

El FBI hizo un estudio en el que concluyó que el 50% de los asesinos son psicópatas. Otro más señala que la cifra de estos puede llegar a tres o cuatro millones de personas solamente en Estados Unidos. Pero una investigación más concluye que el 1% de la población mundial es de psicópatas y entre los políticos, el porcentaje es todavía mucho más alto.

Estos datos, sumados a las conclusiones de otros investigadores, le dan difusión a esa personalidad que en la mayor parte de los casos pasa desapercibida, por desconocimiento popular de los síntomas, la del psicópata. Es grave el caso del psicópata, tanto por lo que se refiere a él mismo, como por el hecho de que puede afectar a todos los que lo rodean de manera insospechada.

Malo no solamente a nivel de nuestro trato cotidiano, sino también cuando el psicópata en cuestión es, por ejemplo, un político con poder de decisión sobre miles o millones de personas. Y aunque parezca increíble, hay varios que caen en tal patología.

Dice Robert Hare que por nuestro propio bienestar físico, psicológico y económico es crucial que sepamos cómo identificar al psicópata, cómo protegernos de él y cómo minimizar el posible daño que nos cause.

Sigmund Freud, desde luego, y Otto Fenichel de manera muy amplia en su “Teoría psicoanalítica de las neurosis”, se refieren al psicópata como el que más daño puede causar de aquellos con problemas psicopatológicos, aunque no es posible darle tratamiento.

Pero, ¿Qué es un psicópata? ¿Quién?

Es un individuo al que no le importa a quién dañe, con tal de conseguir sus propósitos. Si comete algún delito o hace alguna maldad, no tiene remordimientos (sin sentimientos de culpa), su autoestima está distorsionada; le importa sólo su persona y entre sus defectos están la falta de responsabilidad, el delirio de grandeza, la extroversión, el hedonismo, la falta de preocupación por las consecuencias de sus actos; es de carácter impulsivo y miente con facilidad. Es difícil, cuando no imposible, verlo llorar, porque no puede procesar sentimientos. Es manipulador.

Algunos de los síntomas mencionados hacen que se confunda la personalidad del psicópata, sobre todo en la niñez, con la del paranoico o la del esquizofrénico. En el primero confluyen las otras dos.

José Manuel Nieves entrevistó en Madrid a Robert Hare, al cual muchos consideran como el más grande experto en Psicopatía. La entrevista la publicó con el título de “Políticos y psicópatas”.

Hare hace en tal entrevista algunas afirmaciones que son ejemplares:

* “La sociedad no puede defenderse de los psicópatas, son ellos los que hacen las reglas”.

* “Los psicópatas no son sólo los fríos asesinos de las películas. Están en todas partes, viven entre nosotros y tienen formas mucho más sutiles de hacer daño que las meramente físicas”.

* “Están en los negocios y en la política”.

* “La violencia, la maldad, la premeditación, la sangre fría y la falta de remordimientos” son característicos de esa personalidad”.

* “Son personas que saben controlar (manipular) a los demás, pero parecen muy buenos”.

* “Pueden tener carisma, pero no tienen conciencia”.

* “El 1% de la población es de psicópatas”.

* “Los grandes escándalos financieros, que significan pérdidas para miles de personas, tienen detrás una mente psicópata. Éste puede arruinar a los que estafó y después suicidarse, pero nunca devolverá el dinero”.

* “La política y el póker son dos ocupaciones cuyas reglas obligan a mentir y engañar. Si los políticos fueran sinceros, no serían elegidos”.

* “El porcentaje de políticos psicópatas es mucho más alto que el 1% del resto de la población”.

* “Los psicópatas nunca podrán tener empatía, ponerse en el lugar de otra persona, tener sentimientos hacia alguien. Ni siquiera por los seres más próximos, padres, hermanos, pareja, hijos… Los psicópatas no tienen emociones y no es posible enseñárselas”.

* “Los niños psicópatas son muy impulsivos, les gusta estar con los demás niños, pero cuando dañan a otro no se sienten mal por ello. No responden a las muestras de cariño y tampoco les afectan los castigos.

* “Puede sucederles lo peor, la muerte de uno de sus seres queridos, alguno de los padres inclusive, y no se muestran apesadumbrados, ni lloran”.

* “Son niños difíciles de controlar, que no escuchan. No atienden instrucciones, miran a los ojos y niegan todo, aunque los hayan descubierto”

* “Los padres están completamente desarmados y tampoco los psicólogos saben muy bien qué hacer al respecto”.

Lo que Hare afirma es cierto, porque para el psicópata no hay vuelta atrás, no tiene cura.

La explicación del trastorno viene de sus primeros años de vida: creció con una mala figura paterna, o materna, por lo que la estructura de su superyó está totalmente distorsionada; necesitaría reeducarse, pero no es posible por su misma circunstancia. No atendería ni respondería a un tratamiento psicoanalítico.

Un ejemplo de Otto Fenichel: “Un paciente se había hecho muy impulsivo, bajo la influencia de un padre patológico y muy inconsecuente, que acostumbraba hacer generosos regalos en un determinado momento y quitarlos un momento más tarde, y hacer promesas que luego no mantenía. De este modo, el niño aprendió a tomar inmediatamente y con toda rapidez todo lo que le era dado tomar, antes de que le fuera nuevamente quitado, y a seguir todo impulso lo más rápidamente posible, antes de que pudiera sobrevenir cualquier prohibición”.

Sigmund Freud y otros psicoanalistas establecían diferencias entre el Trastorno de Personalidad Disociable, el Sociópata y el Psicópata y adjudicaban un grado menor al primero, la personalidad de tránsito hacía la Psicopatía al segundo y la denominación de peor trastorno al tercero.

Ahora, sin embargo, se define a las tres como Trastorno de Personalidad Antisocial, sin diferencias reales.

Robert Hare es el autor de una guía con 20 rasgos de personalidad (PCL-R) para determinar si alguna persona es psicópata o no. Se miden en una escala del 0 al 2 para hacer un diagnóstico:

Factor 1: “Narcisismo agresivo”:


* Labia/encanto superficial

* Sentimiento de grandeza

* Mentiroso patológico

* Astuto, manipulador

* Sin remordimientos, ni sentimientos de culpa

* Difícil de conmover

* Insensible, sin empatía

* No acepta responsabilidad por sus acciones

* Comportamiento sexual promiscuo (adulto). Erotismo temprano (niño)

Factor 2: “Estilo de vida socialmente irregular”:


* Necesidad de estimulación/Propensión al aburrimiento

* Forma de vida parásita

* Control de comportamiento pobre

* Sin metas realistas, a largo plazo

* Impulsivo

* Irresponsable

* Delincuente juvenil (si adulto) y llegará a serlo (si niño)

* Problemas tempranos de comportamiento

* Revocación de libertad condicional (si preso)

Rasgos no relacionados con los dos factores anteriores:

* Varios lazos maritales de corta duración

* Dispuesto al crimen, propenso, flexible

Los tres últimos puntos no se analizan en el caso de los niños, ni en el de quienes no llenan tales condiciones. En todos los casos en que se aplique, el que responde, dando puntuación a cada rasgo, es el analista, porque, es evidente que un psicópata manipularía y/o mentiría si se le hicieran las preguntas directamente.

Una puntuación de 28 ó más indica Psicopatía (en los niños y en aquellos que no han estado presos y/o no han sido casados, 22 ó más y se analizan solamente los primeros 17 rasgos). Los delincuentes encarcelados con tal trastorno tienen una puntuación mínima de 22, mientras que la de los no criminales es de 5, en promedio.

Al calificar cada uno de los rasgos, hay que hacerlo en una escala del 0 al 2. La puntuación más alta sería 40, evidentemente, y 34 cuando sólo se analizan 17.

¿Sospecha de alguien cercano? ¿Conoce a alguna persona que pudiera ser psicópata? ¿Le parece que algún político o empresario podría serlo?

Yo sospecho de varios.

Si usted conoce a alguien con tal personalidad, evítelo, aléjese de él.

28/2/17

Un estudio confirma la relación entre apnea del sueño y la depresión [28-2-17]


Un estudio confirma la relación entre apnea del sueño y la depresión

Las personas que la sufren y tienen además somnoliencia diurna podrían tener un reisgo hasta 5 veces mayor

La apnea severa obstructiva del sueño (AOS) y la somnolencia diurna excesiva se asocian con un mayor riesgo de depresión en los hombres, según un estudio presentado en la American Thoracic Society Internacional Conference 2015. El trabajo arroja luz sobre algo que se había sugerido previamente y que sus resultados se han obtenido tras analizar a casi 1.900 varones.

En concreto, el estudio incluyó a 1.875 hombres de entre 35 y 83 años a los que se valoró su riesgo de depresión durante un período de 5 años. Tras ajustar posibles factores de confusión, la apnea severa obstructiva del sueño grave no diagnosticada previamente se asoció con un aumento de la prevalencia de la depresión; lo mismo observaron en cuanto a la somnolencia excesiva durante el día.


Sin tratamiento

Los investigadores vieron que aquellos que tenían tanto apnea severa obstructiva del sueño no diagnosticada previamente y somnolencia excesiva durante el día tenían de 4 a 5 veces más probabilidades de padecer depresión que los que hombres no padecían ninguna de ellas.

Según Carol Lang, de la Universidad de Adelaida (Australia), «la somnolencia diurna excesiva y la apnea severa obstructiva del sueño se asociaron con una mayor prevalencia de depresión», lo que sugiere que estas personas deben ser examinadas para determinar si tienen apnea obstructiva del sueño ya que se «puede planificar un tratamiento adecuado».
 

25/2/17

Como identificar los ataques de pánico [25-2-17]


Como identificar los ataques de pánico

Los ataques de pánico deben ir acompañados de una terapia como contención de la ansiedad, la psicóloga Vanessa Narváez Peralta nos explica como suceden y porqué aparecen.

Los ataques de pánico son episodios bruscos de miedo intenso acompañado de algunos de los siguientes síntomas: palpitaciones, sudor, temblores o sacudidas musculares, sensación de asfixia, dolor o molestia en el pecho, náuseas o malestar abdominal, sensación de mareo o pérdida de consciencia, sensación de irrealidad del entorno o del propio yo, miedo a perder el control o a volverse loco, miedo a morir, sensación de adormecimiento o cosquilleo en las extremidades y ráfagas de frío o calor.

Esta ansiedad suele llegar a su punto máximo una vez transcurridos aproximadamente diez minutos desde el inicio del ataque; después de este momento la angustia disminuye de forma gradual hasta que se vuelve a un estado de normalidad. Se calcula que casi un cinco por ciento de la población sufre ataques de pánico recurrentes, dato que hace que el correcto diagnóstico y tratamiento de este desagradable desorden sean de vital importancia.

Una de las preguntas que suelen formularse las personas que sufren ataques de pánico es: ¿por qué me ocurre esto? Esta cuestión es debida principalmente a que, contrariamente a lo que podríamos llegar a pensar, es muy habitual que el primer ataque tenga lugar en situaciones en que no sería esperable un alto grado de ansiedad (mientras uno está en casa mirando la televisión, por ejemplo).

Varios estudios han intentado responder esta pregunta, hallando que algunas veces existe cierta predisposición genética que explicaría en parte el inicio de los síntomas. Sin embargo, estos mismos estudios han hallado que el curso que sigan los ataques (si se repiten o no, y con qué frecuencia) depende en gran medida de cómo gestione la persona y su entorno el problema.

Es en este sentido en el que resulta crucial comprender cómo funciona este desorden, ya que esto nos permitirá hacer todo lo que esté en nuestra mano para que un episodio aislado no se acabe convirtiendo en múltiples ataques que afecten de forma importante al desarrollo de nuestra vida cotidiana.

Si bien el primer ataque suele ser inesperado, los siguientes acostumbran a estar facilitados por una serie de actitudes y cambios de hábitos que adopta la persona por miedo a que los síntomas se repitan. Estas actitudes, paradójicamente, suelen provocar un efecto contrario al pretendido.

Puesto que el ataque de angustia constituye una experiencia extremadamente desagradable, nuestro cerebro grava las características de la situación en la tuvo lugar. Esta especie de memoria biológica es un mecanismo adaptativo muy antiguo que ha posibilitado durante muchos años la supervivencia de nuestra especie, impidiéndonos olvidar cuales son las situaciones peligrosas, con el fin de evitar acercarnos de nuevo a ellas.

Sin embargo, en lo que a ataques de pánico se refiere, este valioso recurso nos juega malas pasadas. Decimos esto porque tras el primer ataque, se establece una fuerte asociación entre los síntomas de angustia que tuvieron lugar durante el episodio, y las características de la situación. Esta conexión involuntaria suele hacer que sintamos una gran ansiedad ante contextos parecidos a los que nos rodeaban en el momento del episodio.

Otra consecuencia muy frecuente de estas asociaciones es que se sienta mucho miedo ante signos físicos parecidos a los generados por la ansiedad: así uno puede, por ejemplo, asustarse cuando su corazón late acelerado tras hacer ejercicio físico, ya que esto recuerda a la taquicardia presente durante el ataque.

Este tipo de aprendizajes complican extremadamente el cuadro, ya que acaban por afectar no sólo a las situaciones anteriormente citadas, sino también a otras que se perciban como parecidas a las primeras.

Es importante tener en cuenta que lo que realmente determina el agravamiento del cuadro es la manera en que la mayoría de personas suelen afrontar estos miedos condicionados: la evitación. Ésta consiste en dejar de hacer aquellas actividades que uno hacía antes de la aparición de los síntomas por miedo a que éstas desencadenen nuevos ataques.

Es muy habitual que tras el primer episodio las personas cambien sus costumbres, evitando por ejemplo quedarse solos o acudir a sitios en los que resultaría embarazoso o difícil conseguir ayuda en caso de que un nuevo ataque tuviera lugar. Cuando esta evitación se vuelve excesiva y va acompañada de un intenso temor a sufrir otros episodios, decimos que una agorafobia se ha superpuesto al desorden por ataques de pánico.

Cuando se dan estos casos suele ser necesario solicitar ayuda profesional, ya que si no, es habitual que los miedos de las personas aumenten, de manera que cada vez se eviten más y más situaciones. El alejarse de las situaciones temidas impide experimentar la inofensividad de las mismas, de manera que se alimenta la falsa creencia de que determinados contextos o actividades son realmente peligrosos.

A estos pensamientos suelen añadirse los referentes al peligro para salud de los síntomas de angustia: muchas personas piensan erróneamente que la intensa ansiedad que sufren durante los ataques les puede provocar un ataque al corazón, la muerte o un estado permanente de locura. Estas cogniciones catastróficas no hacen más que hacer que la ansiedad del ataque aumente aún más y tarde más en desaparecer, acentuando así el sufrimiento.

Si alguna vez has tenido un ataque de angustia o conoces a alguien que lo haya sufrido, debes saber que - aunque se hacen eternos para quien los sufre- éstos suelen ser de corta duración (entre diez y cuarenta minutos). Es importante tener esto en cuenta, ya que en contra de lo que podríamos pensar, la ansiedad siempre acaba disminuyendo y no provoca secuelas como ataques cardiacos o locura.

Una manera importantísima de romper o ni siquiera iniciar el círculo vicioso antes expuesto, es que no sucumbas ante el impulso de evitar o cambiar tus costumbres tras el primer ataque. Si logras esto, podrás darte la oportunidad de comprobar que las situaciones que te lo parecen no son realmente peligrosas, y que el principal causante de los ataques de pánico recurrentes es precisamente el miedo a tener otros ataques.

Es también muy importante que detectes e intentes controlar tus ideas irracionales sobre la peligrosidad de los síntomas de ansiedad exponiéndote a ellos en vez de evitarlos, observando así como es totalmente normal que a uno se le acelere un poco el corazón o la respiración de vez en cuando, y que esto no tiene en absoluto consecuencias negativas.

Si ves que al principio te resulta muy complicado seguir estas pautas en solitario, no dudes en pedir ayuda a un profesional de la salud mental debidamente cualificado, y él te aplicará una terapia coherente y eficaz en la línea de lo anteriormente expuesto. En los casos más graves (que no son la mayoría) puede ser necesario el uso inicial de fármacos ansiolíticos (reductores de la ansiedad).

Sin embargo, debes tener en cuenta que éstos ataques deben ir siempre acompañados de un trabajo terapéutico, ya que constituyen una buena opción de contención de la ansiedad al principio, pero a la larga no se curan por si solos y comportan además desagradables efectos secundarios.

22/2/17

Cinco señales que te dicen que probablemente tienes depresión

Cinco señales que te dicen que probablemente tienes depresión

El cuerpo humano suele exteriorizar los síntomas de la depresión. Para descartar cualquier tipo de enfermedad es mejor acudir a un médico.

elsalvador.com

Tu cuerpo suele enviarte señales para avisar que algo anda mal. Entre las muchas enfermedades que puedes padecer se encuentra la depresión.

La depresión es un desequilibrio químico, que está acompañado de síntomas psicológicos fáciles de identificar y de síntomas físicos.

Las siguientes cinco sensaciones físicas son algunas señales de que probablemente estas siendo afectado por una depresión.

1. Dolores


Si te duele la espalda, los músculos y tienes brotes de dolor en otras partes del cuerpo sin que puedas explicar a qué se deben, puede que se deba a que tu estado de ánimo no anda muy bien. Las molestias y los dolores persistentes que son difíciles de explicar o que no tienes idea de por qué te pasan, puede ser un aviso que estás pasando depresión.

2. Cambios de peso

Si de pronto pierdes o aumentas de peso, es porque las hormonas están afectando tu apetito. Los estados de ánimo tienen un papel muy importante al momento de comer, ya que aumentan significativamente el apetito o lo disminuyen.

3. Problemas del sueño

Cuando sientes que te es difícil conciliar el sueño, experimentas fatiga, falta de energía y no puedes concentrarte, probablemente es porque tu estado de ánimo no es el mejor y también son síntomas comunes de la depresión.

4. Problemas en la piel


La depresión está ligada con el cortisol, la hormona del estrés, que a su vez puede causar grandes problemas en la piel. A causa de ello pueden existir problemas de la piel como eczema, psoriasis y acné.

5. Dolor de cabeza intensos

Las migrañas son síntomas de la depresión, puede tratarse de algo muy serio sobre todo si nunca te habías sentido igual. Para descartar algo peligroso debes acudir al médico.