30/11/16

La intimidad entre los abuelos y los nietos adultos podría aliviar la depresión [30-11-16]


La intimidad entre los abuelos y los nietos adultos podría aliviar la depresión

Fortalecer los vínculos familiares debe ir más allá del núcleo familiar y los hijos pequeños, afirman los investigadores

Una buena relación entre los abuelos y sus nietos adultos puede proveer una mejora psicológica para ambas generaciones, según un estudio reciente.

Los investigadores del Colegio de Boston (Boston College) hallaron que este tipo de vínculo íntimo se relacionaba con menos síntomas de depresión tanto entre los adultos mayores como entre los jóvenes. Y mientras más cercanos eran los vínculos emocionales, mayor era el beneficio, hallaron.

Para llevar a cabo el estudio, Sara Moorman, profesora asistente del departamento de sociología, y Jeffrey Stokes, un candidato a doctorado en sociología en el Colegio de Boston, examinaron los datos de encuestas con 376 abuelos y 340 nietos, recolectados entre 1985 y 2004. En promedio, los abuelos nacieron en 1917 y los nietos en 1963.

El estudio también mostró que los abuelos que proveían un respaldo tangible a sus nietos, lo que incluía realizar tareas del hogar, dar consejos, u ofrecer algo de dinero, y que a su vez recibían un respaldo similar de sus nietos, eran los que menos síntomas de depresión presentaban. Sin embargo, ese tipo de respaldo no afectó el bienestar psicológico de los nietos, anotaron los investigadores.

Por otro lado, los abuelos con el aumento más significativo en los síntomas de depresión recibían un respaldo tangible, pero no lo ofrecían, apuntaron los investigadores. Los autores sugirieron que los abuelos que reciben ayuda pero que no la hacen recíproca podrían sentirse mal o frustrados sobre tener que depender de sus nietos.

Los autores del estudio concluyeron que fortalecer los vínculos familiares debería ir más allá de la familia nuclear y los niños pequeños. Añadieron que los nietos adultos que ofrecen un respaldo tangible a sus abuelos y que permiten que sus abuelos les den algo a cambio, podrían ayudar a reducir sus síntomas de depresión.

Moorman, que también trabaja en el Instituto del Envejecimiento del Colegio de Boston, presentará los hallazgos el lunes en la reunión anual de la Asociación Americana de Sociología (American Sociological Association), en la ciudad de Nueva York.

Los datos y las conclusiones de las investigaciones presentadas en reuniones médicas se deben considerar como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

28/11/16

El TDAH en la niñez podría aumentar el riesgo de obesidad en la adultez [28-11-16]


El TDAH en la niñez podría aumentar el riesgo de obesidad en la adultez

Un estudio halló que los chicos con el trastorno tenían el doble de probabilidades de tener un IMC más alto cuando ya eran hombres

Los chicos diagnosticados con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) tienen el doble de probabilidades de volverse obesos en la adultez que los que no sufrían el trastorno en la juventud, muestra un nuevo estudio que duró treinta años.

Los investigadores hallaron que los hombres con TDAH infantil tendían a tener un índice de masa corporal (IMC) más alto y obesidad, aunque ya no presentaran síntomas del trastorno. Los factores socioeconómicos no cambiaron la situación: tanto ricos como pobres tendían a la obesidad.

"La moraleja es que los chicos que eran hiperactivos resultaron ser más propensos a la obesidad que niños comparables de las mismas comunidades, al darles un seguimiento de más de treinta años", aseguró el coautor del estudio, el Dr. Francisco Xavier Castellanos, profesor de psiquiatría infantil y adolescente del Centro de Estudios Infantiles del Centro Médico Langone de la NYU, en la ciudad de Nueva York.

"Realmente parece reflejar la hiperactividad temprana. Su diagnóstico actual no importa tanto, así que pensamos que se trata de problemas duraderos que probablemente surgieron a principios de la adolescencia", añadió.

Una falta de control sobre los impulsos y unas habilidades deficientes de planificación, unos síntomas que con frecuencia se asocian con el TDAH, podrían llevar a unos hábitos alimentarios y unas opciones de comida negativas, además de la tendencia a comer de más, especularon los autores.

"Encaja con otros estudios, y sugiere que la incapacidad de controlar los impulsos, la tendencia a ser relativamente impulsado por las recompensas, podría representar un riesgo de obesidad con el tiempo", señaló Castellanos.

El estudio, que aparece en línea el 20 de mayo y en la edición impresa de junio de la revista Pediatrics, dio seguimiento a 111 hombres diagnosticados con hiperactividad infantil, realizando controles a los 18, a los 25 y a los 41 años. Para la adultez, el 41 por ciento se habían hecho obesos, en comparación con un grupo de control sin hiperactividad que tenía una tasa de obesidad del 22 por ciento.

Los resultados generan cierta confusión, dijo Castellanos.

"El patrón de resultados fue, hasta cierto punto, contraintuitivo", dijo. "Pensamos que observaríamos el efecto más potente en los hombres que manifestaron TDAH en la adultez, pero no fue así. Esto sugiere que no es algo que se relacione de forma muy estrecha con el diagnóstico actual, sino con la tendencia a tener el diagnóstico".

Los hallazgos contradicen los de un estudio anterior que mostró que los hombres adultos hiperactivos tenían una mayor tendencia a la obesidad que los hombres que habían dejado detrás el TDAH infantil, comentó el Dr. Craig Surman, coordinador científico del Programa de Investigación del TDAH en la Adultez del Hospital General de Massachusetts, en Boston.

"El resumen sencillo sería que no sabemos, porque para saber hay que replicar los estudios", planteó. "Ahora la pregunta es por qué los hallazgos son distintos".

Las investigaciones futuras también deben tomar en cuenta si las mujeres con TDAH infantil son tan propensas como los hombres con TDAH infantil a volverse obesas, y si controlar la hiperactividad con fármacos puede tener un impacto, señaló Surman.

El TDAH es más común en los chicos que en las chicas; se diagnostica al 12 por ciento de los chicos de EE. UU. de 3 a 17 años de edad, según los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de EE. UU.

El vínculo entre el TDAH y la obesidad se ha convertido en un tema de gran interés, dado que se han reportado tasas elevadas de obesidad en los niños con el trastorno, comentó Surman. La obesidad puede llevar a enfermedades cardiacas y diabetes más adelante en la vida.

"Es muy importante comprender las formas en que el TDAH afecta a la vida y al cuidado de uno mismo", enfatizó Surman. "Hace tiempo sabemos que los escritorios y las casas de las personas no es lo único que está desordenado. En algunas personas, también hay una falta de capacidad de controlar la forma en que se cuidan".

25/11/16

El hábito de solo ver el celular

 El hábito de solo ver el celular

El “phubbing” es una conducta que desconecta de las demás personas y, en muchas ocasiones, crea abismos emocionales, según la terapeuta Heidy Camilo.

listindiario.com.-Coralis Orbe

¿Usas frecuentemente el celular en encuentros con amigos, pareja o familiares? ¿Pones más atención al celular que a tus conversaciones? ¿Sientes ansiedad cuando estás compartiendo y no le pones la mano al teléfono? Si tus respuestas son afirmativas, ¡cuidado! Haces “phubbing” y estás dañando tu relación con los demás.

Este término, que proviene de  “phone” (teléfono) y “snibbing” (desairar),  se define como el hábito de ignorar todo lo que te rodea por estar atento al teléfono.

No solo es considerado como una falta de educación o un irrespeto hacia los demás. También, según la sicóloga Heidy Camilo, es una conducta que desconecta de las demás personas y, en muchas ocasiones, crea abismos emocionales.

“Con este tipo de comportamiento se pierde la capacidad de contacto físico que es tan necesaria para los humanos”, asegura la especialista del Centro Vida y Familia.

La sicóloga enfatiza que, aunque el “phubbing” aún no está registrado en los manuales de trastornos sicológicos o siquiátricos, es un fenómeno que se presenta cada vez más en nuestra sociedad.


Cualquiera puede hacer “phubbing”


El ignorar a los demás para solo ver el celular no es una costumbre que se da en un estrato social o en una generación en específico, es decir, cualquier persona sin importar la edad puede ocasionarlo, a pesar de que en los jóvenes es más común este tipo de actitud.

La sicóloga Heidy Camilo insiste en que la conducta de solo prestar atención al celular deber ser persistente para ser considerada como “phubbing”.


Los problemas que causa el ‘phubbing’

“El uso del celular y las herramientas tecnológicas acerca a quienes están lejos y aleja a quienes están cerca”. Este es un dicho que se ha popularizado con la aparición de los teléfonos inteligentes y las redes sociales.

Cuando ignoras a tus amigos, familiares y pareja por estar pendiente solo a lo que sucede en el mundo virtual, tu relación con ellos se va desgastando y te vas aislando.

Pero con cada actor el cambio o los problemas que se pueden presentar por esta actitud son diferentes.

Según la terapeuta Heidy Camilo, en el caso de los familiares, cuando uno de los miembros desprecia o ignora a los demás por estar enfocado en el uso del móvil, crea una situación complicada en la dinámica familiar, pues la persona se convierte en una especie de fantasma en la familia. Además, se desconecta de todo.

¿Qué sucede con los amigos? De acuerdo con Camilo, cuando estás en un grupo de amigos y no interactúas, creas en tus conocidos un sentimiento de rechazo.

“Quien actúa bajo los parámetros del ‘phubbing’ va terminando la relación de amistad, y con esto se va quedando solo en términos físicos,  es decir, en ocasiones sigue la amistad vía red, pero se pierde la posibilidad de abrazar, compartir sonrisas con los amigos y amigas”, señala la terapeuta.

Mientras que con la pareja, asegura la especialista, la relación se puede afectar tanto que se puede romper. De hecho, actualmente es una de las principales causas de conflictos conyugales.

“Cada vez es más común que a consulta de pareja lleguen hombres y mujeres con la queja de que en su relación existen tres elementos. Ese tercero no es una persona, se refieren al celular. Hay parejas que viven el abandono emocional y la sensación de rechazo de manera tan intensa que en ocasiones esto es causa de separaciones”, añade la terapeuta del Centro Vida y Familia Ana Simó. 


Cómo ayudar

¿Conoces a alguien cercano que de repente saca su celular y se desconecta de la conversación que tiene contigo para atender el teléfono? Si quieres sacarlo de esta tóxica actitud, debes confrontarlo y verbalizar los sentimientos que experimentas cuando te sientes sustituido por una aplicación o red social.

En la familia, recomienda la terapeuta, hay que crear reglas de no usar el celular durante ciertas actividades, para poder parar este hábito.

“El uso de celulares inteligentes es actualmente una necesidad tanto para la vida profesional, académica y personal. Pero el uso excesivo de esta herramienta no puede alejarnos de lo que nos hace humanos: el calor de un abrazo, la belleza de la naturaleza, la simplicidad del día a día, en fin, el contacto físico y la convivencia humana”, recuerda la experta.


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¿POR QUÉ SE DA EL ‘PHUBBING’?

En la investigación “Phubbing y las relaciones interpersonales en adolescentes”, realizada para la universidad Rafael Landívar de Guatemala, se explica que varios estudiosos de conducta aseguran que el “phubbing” puede darse entre dos posturas: por cambios negativos en el comportamiento humano, ya que puede alterar la convivencia y generar nuevas enfermedades mentales. Mientras que la otra es que “las nuevas generaciones se aislarán del resto de los familiares al ocupar horas enteras en el teléfono inteligente”, lo que promueve la soledad, incomunicación, ansiedad, depresión y pérdida de identidad personal.


13/11/16

Mayor riesgo de bipolaridad en personas creativas [13-11-16]

Mayor riesgo de bipolaridad en personas creativas

Para la investigación que llegó a esa conclusión, se examinaron los riesgos genéticos de 86,292 personas de la población general de Islandia.



Los mismos genes relacionados con la creatividad podrían aumentar el riesgo de desarrollar esquizofrenia y trastorno bipolar, dos condiciones que provocan alteraciones en el proceso cognitivo y emocional.

Para la investigación que llegó a esa conclusión, publicada en la revista Nature Neuroscience y reseñada en el portal Science Daily, se examinaron los riesgos genéticos de 86,292 personas de la población general de Islandia. Para propósito del estudio, los individuos definidos como creativos fueron los pertenecientes a sociedades de artistas, actores, bailarines, músicos, artistas gráfios y escritores.

Ya estudios previos habían identificado una relación entre creatividad y trastornos psiquiátricos como el bipolar, pero no ha quedado claro si este vínculo se debe a genes comunes.

Durante mucho tiempo se ha sugerido que la creatividad y la psicosis tienen ciertas similitudes, con ejemplos en artistas como Vincent van Gogh, quien sufrió enfermedades psiquiátricas. Otras investigaciones han demostrado que los trastornos mentales tienden a estar presente en las mismas familias donde son comunes las profesiones creativas.

Según la reseña publicada en Science Daily, los investigadores encontraron que las puntuaciones de riesgo genético para la esquizofrenia y el trastorno bipolar fueron significativamente mayores en las personas que se definen como creativas.

El autor principal del estudio, Robert Power, destacó que para la mayoría de los trastornos psiquiátricos se conoce muy poco sobre las vías biológicas que conducen a la enfermedad. “Una idea que ha ganado  credibilidad es que estos trastornos reflejan extremos del espectro normal del comportamiento humano, en lugar de una enfermedad psiquiátrica distinta. Al conocer que los comportamientos saludables, como la creatividad, comparten su biología con enfermedades psiquiátricas, ganamos una mejor comprensión de los procesos de pensamiento que llevan a que una persona se enferme”, indicó. “Nuestros hallazgos sugieren que las personas creativas pueden tener una predisposición genética a pensar de manera diferente y cuando se combina con otros factores biológicos o ambientales dañinos, puede desencadenar en una enfermedad mental”.
 

12/11/16

Claustrofobia [12-11-16]


Claustrofobia

Cuando la severidad de los síntomas no es alta y el diagnóstico no es complicado, un psicólogo puede ayudar a superar esta fobia en apenas diez sesiones

Cuando entra en un ascensor, ¿siente palpitaciones y la boca seca? ¿Le da miedo viajar en metro o pasar varias horas en autobús? ¿Evita circular o pasear por los túneles? ¿Sufre ansiedad cuando se encuentra a oscuras en una habitación cerrada? Todas estas situaciones describen lo que se conoce como claustrofobia, un miedo intenso a los lugares cerrados que se caracteriza por diversos síntomas fisiológicos y que requiere la intervención de un especialista para superarlo. Aunque es una de las fobias más sencillas y fáciles de tratar, quien la padece puede verse limitado en su vida diaria. Por ello, conviene acudir al psicólogo para que diagnostique y aplique la terapia más adecuada. Diez sesiones pueden ser más que suficientes.


Origen

Las fobias se caracterizan por un miedo irracional ante una circunstancia o situación determinada. Cuando ese miedo se presenta como consecuencia de sentirse atrapado en un espacio pequeño, o que se percibe como tal, se denomina claustrofobia. Un problema que afecta aproximadamente al 5% de la población y que se clasifica dentro de las denominadas fobias específicas, es decir, aquellas que describen el miedo a algo concreto.

Quien la padece evita situaciones tan comunes como utilizar un ascensor, atravesar un túnel, viajar en metro, autobús o avión, quedarse encerrado en una habitación pequeña e, incluso, hay quien se niega a soportar pruebas médicas como un TAC, que requiere inmovilidad absoluta durante varios minutos en máquinas de ajustadas dimensiones. «Son capaces de buscar cualquier alternativa para no tener que afrontar su miedo», asevera Juan Romeu, especialista en neurología y psiquiatría del Gabinete Médico Psicológico de Barcelona y perteneciente al Cuerpo Facultativo de la Clínica Quirón.

Es muy probable que una persona que padece episodios de claustrofobia pueda haber experimentado antes una situación traumática que le conduce a evitar escenarios similares. Por ejemplo, es frecuente que se nieguen a utilizar un ascensor quienes se han quedado atrapados en algún momento de su vida en otro sin apenas aire para respirar, más si se cortó el suministro eléctrico. Pero no todas las experiencias desagradables son vividas por cada persona de la misma manera ni dejan la misma huella. Que en un futuro se desarrolle ese temor irracional a repetirla, por tanto, puede depender de otros factores.

Algunos especialistas afirman que la claustrofobia se produce por causas hereditarias, como una especie de trastorno genético que se transmitiría de generación en generación. Una teoría con la que no todos están de acuerdo y que responde, según explica Verónica Guillén, psicóloga del gabinete de Psicología Previ, de Valencia, al hecho de que «algunos padres transmiten a sus hijos mensajes de ansiedad y les trasladan, sin darse cuenta, sus propias fobias».

Son varias las teorías, pero en la práctica la mayoría coincide en afirmar que quien padece de claustrofobia no siempre teme al espacio cerrado en sí, sino que padece el mismo miedo, a veces más, a las posibles consecuencias negativas que pueda provocar. «Es muy frecuente que se tema más sufrir un ataque de ansiedad que quedarse colgado en un ascensor», señala Guillén. Precisamente, es en estos casos cuando el tratamiento puede complicarse porque los miedos se multiplican y las fobias, también. Es como si además de tener miedo a un perro, nos aterrara pensar que nos puede morder y contagiarnos la rabia.

Síntomas

La mayoría de las fobias tienen unos síntomas comunes que, en el caso de la claustrofobia, también se repiten. Los más habituales son boca seca, palpitaciones, sensación de ahogo, sudor frío, náuseas, pulso acelerado, malestar, sofocos y temor; prácticamente los mismos que se presentan en una crisis de ansiedad o de angustia. Además, a menudo se produce también una respiración rápida, llamada hiperventilación, que según describe Juan Romeu «llega a provocar un exceso de eliminación de CO2 y alcalosis sanguínea». Estas alteraciones pueden dar lugar a hormigueo y espasmos musculares, especialmente en el rostro y en las manos.

«La ansiedad es una reacción de alarma ante lo desconocido, cuya respuesta es doble», explica Romeu. De un lado, psíquica, «de preocupación o impaciencia» y física, caracterizada por la múltiple activación del organismo como defensa ante lo imprevisto. «El cerebro pone en marcha la respuesta de ansiedad como un estado de suma vigilancia, de alerta crispada, al tiempo que, a través de descargas de adrenalina, prepara al cuerpo para lo que pueda ocurrir», completa Romeu.

Es esta descarga de adrenalina la que provoca los síntomas citados y causa otros como el aumento de la presión arterial o la contracción de algunos esfínteres, que puede ir emparejado con la necesidad de orinar o de defecar. Todos ellos suelen presentarse ante cualquier situación que implique permanecer en un espacio reducido y pueden derivar, según su intensidad, en un ataque de pánico. Esto es lo que ocurre cuando una persona sufre claustrofobia en el agua. «Puede ocurrir que cuando alguien practica buceo, más que sentir una sensación de libertad, se sienta encerrado y, al verse rodeado de agua y a cierta profundidad, la ansiedad se convierta en un ataque de pánico», describe Verónica Guillén.

Por lo general, los síntomas remiten cuando se termina la situación que los provocó, pero es importante controlarlos y superarlos para evitar que la persona pueda resultar dañada. «No todos los estados de ansiedad cursan con todos estos síntomas», matiza Romeo. No obstante, «un 3% ó 4% de la población general sufre las llamadas crisis de ansiedad o de pánico, que provocan una intensa conmoción en quien las padece, con una grave sensación de estar perdiendo el control o incluso de estar muriéndose».

Puede ocurrir también que los síntomas de la claustrofobia se agraven cuando la persona los padece en público, en una situación difícil o embarazosa, y deba enfrentarse a la sensación de vergüenza que pueda sentir porque los demás le miren o sienta que hace el ridículo. Es entonces cuando se añade el fenómeno llamado agorafobia, que además de utilizarse para referir el miedo a los espacios abiertos se emplea, según Romeu, para definir el miedo y la ansiedad que aparecen, de forma patológica, cuando uno está en algún lugar de donde es difícil salir para hallar ayuda si apareciera la crisis de ansiedad.

Cómo superarla

La claustrofobia se cura, pero para ello, según afirma Verónica Guillén, es necesario acudir a un psicólogo. «Si la claustrofobia es una fobia sencilla, conocida como fobia específica, se clasifica dentro de los trastornos de ansiedad y no necesita fármacos para curarse», explica. Sólo se recurre a los medicamentos cuando la claustrofobia se produce a la vez que otros trastornos graves como la depresión, situación en la que se precisaría de la intervención de un psiquiatra. «Si no, sólo es un problema», matiza.

Juan Romeu también comparte esta idea e insiste en que cuando la claustrofobia no se asocia con ninguna otra fobia o complicación es fácil de curar. No obstante, reconoce que hay que tener cuidado porque la claustrofobia a veces se confunde con el miedo a tener un ataque de ansiedad, «que es otra fobia y requiere otro tratamiento». Antes de ponerse en manos de un especialista, añade, las personas afectadas suelen desarrollar técnicas de evitación. «Evitan aquella situación que saben que les provoca la fobia, hasta que alguien querido les pide que la afronten o se encuentran obligados a hacerlo», subraya. Es el caso de alguien que tiene miedo a volar y debe viajar de urgencia desde la península a las islas. En casos así, «seguro que cogerá el avión», apunta el psiquiatra.

El tratamiento para superar una claustrofobia consta principalmente de dos partes: información y exposición. «Primero se facilita al paciente toda la información que necesita sobre la claustrofobia y su origen, y luego se recrean aquellas situaciones que dan lugar a la fobia», indica Guillén. Se trata de que el paciente diferencie los conceptos de miedo, ansiedad y fobia, y entienda las causas que los provocan, a la vez que se le enseñan técnicas de relajación y de control del pensamiento, para recordar tranquilamente la situación temida.

«Esta es la forma lenta, pero las fobias se pueden superar también de forma rápida», defiende Romeu. «Se trata de colocar a la persona en una situación de máxima ansiedad y esperar que se extinga por agotamiento». Por ejemplo, cita, una persona con fobia a los ascensores es situada en uno de ellos junto con el terapeuta y «es aleccionada a consumir su ansiedad hasta que ésta desaparezca por completo». La ansiedad despertada por una situación suele bajar al 50% en la primera hora, al 20% en la segunda hora, y extinguirse por completo durante la tercera hora. Si se combinan técnicas de relajación es factible reducir el proceso a poco más de una hora. «De esta forma, la persona aprende que es posible convivir con las situaciones más temidas y, a partir de ahí, regular sus miedos irracionales», asegura.

Por otro lado, las nuevas tecnologías también han irrumpido en el mundo de la psicología. La realidad virtual es una técnica cada vez más utilizada para estos trastornos. La primera experiencia se llevó a cabo en el Centro Médico Delfos-Sitec de Barcelona, en colaboración con la Universidad Jaume I, de Castellón. La metodología se aplicó de manera experimental para sumergir a los pacientes progresivamente en las situaciones que les provocaban el miedo, pero ha sido extendida por otros profesionales como los del Centro Previ. «Podemos crear cuantas situaciones imaginemos», cuenta Romeu. Gracias a la realidad virtual se puede recrear un ascensor, un túnel o una habitación, en la que poco a poco se bajan las persianas y cada vez se consigue más oscuridad. El psicólogo observa cómo reacciona la persona claustrofóbica y le ayuda a superar la situación que le provoca ansiedad. Se trata de un tratamiento «más breve y menos agresivo», explica uno de los psicólogos del centro.

En concreto, este sistema de realidad virtual puede ayudar al paciente a superar su problema en apenas seis sesiones cuando la fobia no se complica con otros trastornos, según Verónica Guillén, aunque con el sistema de terapia convencional pueden bastar una decena de sesiones de una hora de duración. Lo importante es tener ganas de curarse, recuerdan en Previ: «No todas las personas con claustrofobia buscan ayuda profesional para superar su problema». Muchas manejan su problema evitando activamente las situaciones que impliquen cierre, la mayoría desconocen que este problema puede llegar a desaparecer con un tratamiento apropiado y otros suelen buscar ayuda especializada sólo cuando su problema interfiere de un modo notable en su vida, en su trabajo, en su familia o en sus relaciones sociales. Por último, muchos claustrofóbicos se han resignado y han aprendido a vivir con su problema.

11/11/16

¿Somos víctimas de nuestras emociones? [11-11-16]


¿Somos víctimas de nuestras emociones?

El concepto número doce en esta relación de patrones de pensamiento distorsionado, es el creer que uno no tiene control sobre sus emociones y que somos víctimas de estas sin poder controlar la forma en que nos sentimos. Esta idea es totalmente incorrecta.

La realidad es que ejercemos un gran control sobre nuestros estados emocionales y si nos percatamos de ello a través del pensamiento racional, aprenderemos a controlar nuestras emociones de forma muy efectiva. Si las emociones nos controlan es porque nosotros lo permitimos al concentrarnos en los pensamientos negativos.

Según pensamos, así nos sentimos. Es sumamente importante que vigilemos la calidad de nuestros pensamientos, para controlar de esta manera la calidad de nuestras vidas. Cada uno de nosotros es responsable de su propia vida emocional.

El patrón es el siguiente: pensamiento, emoción y reacción. Cuando usted se encuentra deprimido, si analiza las causas se dará cuenta que esto se debe a una serie de pensamientos negativos que usted está sosteniendo acerca de su propia persona. Si usted se siente alegre se dará cuenta de la misma manera que es plenamente responsable por ese sentimiento de alegría, sencillamente porque se ha estado concentrando en cosas positivas.

Todos somos responsables de nuestros estados emocionales. No somos víctimas de las emociones. Tenemos pleno control sobre la forma en que nos sentimos. La reacción emocional es siempre nuestra propia responsabilidad. Si nos percatamos de esto a través de nuestro pensamiento racional, aprenderemos a controlar nuestras emociones de forma muy efectiva. Si las emociones nos controlan a nosotros, es porque lo permitimos al concentrarnos en los pensamientos negativos. Según pensamos, así nos sentimos.

10/11/16

El Estrés y su Salud [10-11-16]


El Estrés y su Salud

Hablando en términos generales, estrés significa presión o tensión nerviosa. La vida constantemente nos está sometiendo a presiones. En las personas, el estrés puede ser físico (por ej., una enfermedad), emocional (por ej., el dolor por la muerte de un ser querido), o psicológico (por ej., el miedo).
Los individuos varían en su capacidad para manejar el estrés. La forma en que usted percibe una situación y su salud física general son los dos factores principales que determinan cómo va a reaccionar a un acontecimiento estresante o al estrés frecuente.

Los genes y las cosas que le ocurrieron en su infancia (por ej., el maltrato o abandono), aún antes de nacer, pueden afectar la forma en que usted maneja las situaciones estresantes - posiblemente haciéndole que reaccione exageradamente. El comer excesivamente, fumar, beber y no hacer ejercicio - todo lo cual puede ocurrir cuando está bajo tensión - también puede aumentar los efectos negativos del estrés.


¿Cuál es la reacción al estrés?

Alostasis es el proceso por el cual el cuerpo reacciona al estrés, bien sea agudo (a corto plazo) o crónico (a largo plazo).

La reacción más conocida al estrés agudo es la de "luchar o huir" que surge cuando se percibe una amenaza. En ese caso, la reacción al estrés hace que el cuerpo envíe varias hormonas (por ejemplo, cortisol y adrenalina) al torrente sanguíneo. Estas hormonas intensifican su concentración, su capacidad de reaccionar y su fuerza. También aumentan el palpitar del corazón y la presión sanguínea, y agudizan su sistema inmune y la memoria. Después de haber enfrentado el estrés a corto plazo, el cuerpo regresa a la normalidad.

Sin embargo, el estrés a largo plazo o crónico presenta un problema. Si usted frecuentemente enfrenta desafíos y el cuerpo está constantemente produciendo niveles más elevados de hormonas, no tiene tiempo de recuperarse. Las hormonas de estrés se acumulan en la sangre y, con el tiempo, pueden causar problemas de salud serios.


¿Cómo le afecta la salud el estrés crónico?

Los cambios en el cuerpo que ocurren durante los momentos de estrés pueden ser muy beneficiosos cuando ocurren por corto tiempo. Pero cuando esto sucede por mucho tiempo, la sobre producción de las hormonas de estrés puede perjudicar su salud. El efecto a largo plazo del estrés crónico (llamado carga alostática) causa desgaste y deterioro del cuerpo. Las consecuencias a la salud pueden incluir:

Sistema digestivo El dolor de estomago es una reacción común porque se vacía más despacio. También aceleran la actividad del colon, lo cual puede producir diarrea.

Obesidad. Aumentación el apetito, lo cual puede producir una subida de peso. (El exceso de peso o la obesidad conlleva un riesgo de contraer diabetes o enfermedad cardiovascular.)

Sistema inmune. Debilitación del sistema inmune y, por consiguiente, puede sufrir más Resfriados y otras infecciones.

Sistema nervioso. Ansiedad, depresión, pérdida del sueño y falta de interés en actividades físicas. La memoria y la habilidad de decidir pueden verse afectadas negativamente.

Sistema cardiovascular. Aumentación de la presión sanguínea, las palpitaciones del corazón y las grasas en la sangre (el colesterol y los triglicéridos). También, elevación de los niveles de azúcar en la sangre (la glucosa), especialmente en las horas de la noche, aumentación del apetito, lo cual contribuye al aumento de peso. (Todos estos efectos son factores de riesgo para las enfermedades cardiacas, la ateroesclerosis y los derrames, como también lo son la obesidad y la diabetes.)


¿Cómo sabe cuando está bajo estrés?

Los sentimientos comúnmente asociados con el estrés de corta duración son la ansiedad, el nerviosismo, la distracción, preocupación y presión. Si el nivel de estrés aumenta o dura por más tiempo, puede sentir otros efectos físicos o emocionales:

Cansancio excesivo, depresión

Dolor o presión en el pecho, palpitaciones rápidas

Mareos, temblores, dificultad para respirar

Irregularidades del ciclo menstrual, disfunción eréctil (impotencia), pérdida del deseo sexual

Estos síntomas también pueden conducir a la pérdida del apetito, a comer excesivamente, o a tener dificultad para dormir - todo lo cual puede tener serias consecuencias para el cuerpo.

Generalmente estos síntomas son leves y pueden aliviarse por medio de técnicas para sobrellevar la situación, tales como aprender a relajarse, apartarse por un tiempo de las cosas que le causan estrés y haciendo ejercicio. Sin embargo, si los síntomas son severos, es posible que necesite ayuda médica para poder identificar la raíz de su estrés y la mejor forma de manejarlo.


¿Qué debe hacer con esta información?

Hay medidas prácticas que puede tomar para reducir el estrés. El ejercicio moderado en base regular mejora el pensamiento y el estado de ánimo. Como también ayudan el relajarse, dormir bien por la noche y buscar el apoyo emocional de la familia y los amigos. También puede reducir los efectos a largo plazo del estrés crónico si lleva una dieta saludable de poca grasa y evita fumar y beber en exceso. Sin embargo, si sus síntomas continúan o se empeoran, debe consultar a su médico.

9/11/16

Autoestima infantil [9-11-16]


Autoestima infantil

La autoestima en los niños puede en la mayoría de los casos mejorarse con un control de los padres y de la familia.

En una casa con padres de autoestima alta, los hijos observarán que los integrantes de la familia desarrollan su propio potencial, verán los retos como algo cotidiano y natural y los errores se interpretarán como oportunidades de aprendizaje y no como fracasos que los llenen de culpabilidad. Si a un niño se le corrige con cariño y somos capaces de fundamentar su necesidad, los niños suelen aprender mucho de los fallos, es importante aclarar que para el desarrollo de una buena autoestima son importantes los límites y la disciplina; los límites deben ser precisos, adecuados y claros, los cuales se deben hacer con respeto, firmeza, delicadeza y amor, la disciplina se debe dar de la mejor manera sin necesidad de llegar a que el niño tenga miedo.

En una casa de autoestima baja, los hijos observarán que los integrantes de la familia no se valoran a sí mismos, cada vez que tienen algún problema esperan que otras personas se lo resuelvan, tienen miedo al fracaso. Los niños difícilmente podrán desarrollar su autoestima, debido a que no existirá estimulación en su hogar, siendo éste el principal entorno para elevar su autoestima.

Para una mejor educación del niño, los padres deben de tener en cuenta los siguientes factores:

  • Temperamento del niño.
  • Intereses
  • Destrezas
  • Vulnerabilidad
  • Mecanismos de Defensa
  • Nivel Cognitivo

Sugerencias para desarrollar la Autoestima en un Niño

Desarrollar la responsabilidad del Niño: Darle la oportunidad al niño de participar en el desarrollo de tareas a manera de aprendizaje, en un ambiente cálido, procurando siempre incentivarlo en forma positiva.

Darle la oportunidad para tomar decisiones y resolver pequeños problemas: Darle la confianza necesaria para que el niño se desenvuelva sacando a relucir sus capacidades y habilidades.

Reforzar positivamente las conductas: Ser claro y concreto por alguna labor que ha realizado el niño, siempre debemos alabar su comportamiento en forma específica. Por ejemplo: Si el niño arregló su ropa, le dirás: "que ordenada dejaste tu ropa, gracias por ayudarme".

Establecer una autodisciplina poniendo límites claros: Enseñarle a predecir las consecuencias de su conducta. Por ejemplo se le puede decir que si no ordena sus juguetes después de terminar de jugar no verá televisión, y si no lo hace no se le debe dejar ver televisión aunque sea su programa favorito.

Enseñarles a resolver adecuamente el conflicto: Enseñarles a que deben aprender de sus errores y faltas como algo positivo, que servirá parta que no se vuelva a cometer los mismos errores.

Usar algunas reglas básicas de lenguaje

No usar palabras despectivas cuando se corrija al niño. Por ejemplo: se le puede decir: no me gusta que dejes tus juguetes por todas partes, eso me disgusta. No usar palabras como: eres un cochino, desastre, desordenado, entre otras palabras que pueden llevar a que el niño sienta que es así. Eso contribuiría a disminuir su autoestima.